Por Fernando Torres Graciano
Senador de la República

La caída en el precio del petróleo de exportación sumada a la toma de malas decisiones por parte del Gobierno Federal, resultan en la debacle económica que hoy vivimos los mexicanos.

La semana pasada, ante una sobreoferta en los mercados internacionales y una débil demanda, el precio del barril de petróleo se llegó a colocar por debajo de los 30 dólares, un nuevo mínimo en 12 años. La consecuencia inmediata de la debacle en los pecios del petróleo, fue la caída del peso frente al dólar, también en un mínimo histórico: en el mercado interbancario, el dólar se vendió entre 18.14 y 18.52 pesos. Y los expertos advierten que es cuestión de tiempo para que el dólar rebase los 20 pesos.

En lo que va de la presente administración, el peso mexicano se ha depreciado 38.5 por ciento frente al dólar. En contraste, en los primeros años de la administración pasada el peso se depreció 17.9 por ciento respecto al dólar. En tan sólo un año, el saldo de las reservas internacionales disminuyó 17 mil 484 millones de dólares, lo que se traduce en un nueve por ciento, al pasar de 193 mil 239 millones de dólares en enero de 2015 a 175 mil 755 millones de dólares a enero de 2016. Lo anterior como resultado de la subasta de dólares que emitió el Banco de México como medida para controlar el tipo de cambio.

Debido a la reforma energética que impulso el PAN, actualmente solo el 4.7 por ciento del Producto Interno Bruto de los ingresos petroleros son designados a cubrir el Presupuesto de Egresos de la Federación, por lo que las finanzas públicas no se ven afectadas severamente. Asimismo, con la reforma energética se beneficia a los bolsillos de los mexicanos con la baja en el precio de las gasolinas que observamos a principios de este año.

Sin embargo, resulta insuficiente. Los mexicanos pagamos las gasolinas más caras del mundo. Mientras en países como Estados Unidos se tienen precios de 5.8 pesos por litro, en México pagamos 13.16 pesos por litro, es decir, más del doble. Ante la magnitud del problema económico por el que atravesamos los mexicanos, el Gobierno Federal permanece ciego, sordo y mudo. Mientras que el PAN logró beneficios para empresas, pequeños negocios y personas físicas. Hoy los extintos pequeños contribuyentes (antes Repecos), continúan con la difícil inscripción al Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), y enfrentan una importante carga fiscal, financiera y administrativa. Sin embargo, se obtuvo un avance en este sector, con el fin de que puedan cumplir de mejor modo con sus obligaciones fiscales.

A instancias del PAN con el aumento de 100 hasta 250 pesos el ciudadano afiliado al Régimen de Incorporación Fiscal no estará obligado a emitir comprobantes, así como que las compras e inversiones se realicen mediante transferencia electrónica cuando el monto rebase cinco mil pesos. Adicionalmente, se establece la obligación para el SAT de revisar continuamente los servicios electrónicos y los servicios al contribuyente. A fines del año pasado, también se consiguió que las empresas y personas físicas cuenten con mayores deducciones.

Para las personas físicas, se logró que pudieran deducir sin límites los gastos vinculados a causas de incapacidad laboral, que se ampliara de cuatro a cinco salarios mínimos el límite de deducciones personales y aumentar el equivalente de esta disposición a 15 por ciento de los ingresos del contribuyente. El PAN también estuvo a favor de que las empresas puedan deducir un mayor porcentaje de los autos utilitarios, ya que era insostenible mantener el monto en 130 mil pesos que se determinó con la reforma del presidente Enrique Peña Nieto. En el Grupo Parlamentario del PAN, apostamos por la disminución de impuestos para atraer inversiones y generar empleos. Y como oposición responsable, haremos frente a cada uno de los problemas del país, que comprometa el bolsillo de las familias mexicanas.