En el curso de esta semana, caminando por el portal, nuestro reportero encontró al presidente municipal de Moroleón, Juan Manuel Guzmán Ramírez, quien con teléfono celular en la mano, contestaba sonriente una llamada. Después de saludarlo, le preguntó si tenía tiempo para una breve charla. Accedió y ocuparon una banca del jardín. Fue una charla ligera y amena, salpicada con chistes y anécdotas no sólo de los tres años en que ha fungido como presidente sino de sus tiempos como industrial, operario y comerciante.

LOS INICIOS
Por razones familiares, desde hace varios años decidió dejar la actividad textil y se concentró en la atención a su familia. Está casado con la señora Esperanza Guzmán, también de Moroleón, y aunque ha vivido en varios domicilios finalmente llegó a residir en la calle en donde nació: la Ocampo. Le gusta pasear por la ciudad, platicar con la gente, saborear un helado, disfrutar un café en los portales, una tostada, tacos,… Para él el centro de Moroleón tiene un encanto especial y se siente contento de haber contribuido a que luciera más.

Al dejar el cargo planea hacer algunos viajes pero siempre regresa al nido, a su Moroleón querido. Cuando fue regidor (2203-2006) vivió de cerca lo que significa servir al ciudadano y de hecho era el regidor que se presentaba todos los días en presidencia con el objetivo de ayudar a la gente. Al terminar su encargo, algunos partidos le propusieron que se uniera a ellos en las campañas o le propusieron regidurías, pero siempre se negó. Finalmente hace un poco más de tres años los convencieron en el PRD para que los encabezara como candidato a la presidencia municipal.

PRESIDENTE
No fue una campaña fácil y, al ser elegido presidente municipal, los primeros meses fueron especialmente complicados por la tardanza de los fondos estatales y municipales “y porque no había proyectos ni información completa”. Tuvo momentos de desaliento pero su familia y amigos lo alentaron a que mantuviera el ánimo en alto y siguiera gestionando. Se mantuvo firme y poco a poco se fue aclarando el horizonte. El gobernador le aseguró su apoyo, al igual que varios secretarios, pero especialmente los diputados federales de su partido, señaladamente el salvaterrense Miguel Alonso Raya.

PROGRAMA
Desde el principio Juan Manuel Guzmán, en sus propias palabras, “buscaba aportar y no qué llevarme”. Uno de los primeros puntos que atendió fue las becas y en seguida las despensas. Visitó a las familias y se aseguró que recibieran esos beneficios las familias y estudiantes que realmente lo necesitaban. “Naturalmente quedan todavía varias personas en necesidad pero hay que seguir trabajando como ciudadano”. Y lo dice porque actualmente no se ve ocupando otro puesto público. Trató también de desinflar o sanear la nómina ubicando a los trabajadores que lo eran sólo de nombre.
Otra de sus preocupaciones fue el saneamiento ambiental para evitar el hedor vial y las enfermedades que ocasiona que las aguas negras corran a cielo abierto. Al final de su administración ha avanzado bastante en este aspecto y el drenaje que actualmente se instala en la Ponciano Vega es muestra de ese avance. La calle Madero será entregada pronto y se iniciará con la Hidalgo y calles aledañas en el primer cuadro para que todas tengan conductos subterráneos, luz led y ciclovías. El centro lucirá más atractivo.

RECIENTEMENTE
Apenas ayer se destrabó la construcción del Cecite pagando una multa y es posible que el semestre próximo el alumnado estrene ese plantel. El que ocupa actualmente se convertirá en una escuela secundaria. Y ubicándonos en el Centro, el proyecto del centro comercial en la explanada de la 12 de Octubre (proyecto de Peña Nieto) y la agrupación de comerciantes que planean construir locales allí cerca, son dos focos de atención que estarán apoyados. Juan se siente satisfecho de haber logrado la prepa oficial. Para ello usó este argumento: “los hijos de los operarios también deben tener la oportunidad de educarse”.

Se lograron varias pavimentaciones pero de lo que habla con más contento es del circuito Moroleón y su conexión con la vialidad del Terrero. Esto abre vías rápidas y hace la comunicación más eficiente. Además en los camellones habrá espacio para senderos especiales para quienes gustan de caminar y aparatos de gimnasio para quienes les gusta ejercitarse al aire libre.

En este aspecto se han abierto varios espacios (canchas, centros de convivencia, y se está acondicionando el auditorio municipal con duela y una concha acústica.

Las instalaciones deportivas cercanas al Hospital Comunitario pronto estarán funcionando y esta semana el Patronato del Hospital Comunitario ha recibido el compromiso formal de la actual administración municipal de que se les donará un terreno para construir un albergue en favor de los familiares de los pacientes hospitalizados. Hay obras que ni se inauguraron oficialmente pero que han revelado una gran utilidad como el puente “pico de pájaro”, al norte de la ciudad que vino a facilitar la interconexión entre colonias. Otras obras no han tenido resonancia en la zona urbana porque han beneficiado a las comunidades como el pozo de Piñícuaro, equipamiento del de Cepio, el de Caricheo, Cuanamuco; y en la zona urbana La Manguita finalmente contará con suficiente agua.

Una obra importante para la cultura comunal es la remodelación de la biblioteca municipal “Gral. Tomás Moreno” que al convertirá en una de las mejores de esta zona y cuya construcción iniciará pronto. Dice que ha tratado de hacer mucho pero el presupuesto de Moroleón es más bien raquítico pues su población, según el INEGI, es escasa para algunos programas. Pero esto lo compensó con su constante esfuerzo de gestión. En Guanajuato capital era conocido con el mote de “El Persistente”.

MENSAJE
El tiempo se agotaba y el entrevistador le pidió un mensaje final para los lectores de Impulso. Esto fue lo que dijo: la palabra clave es la unidad. Unidad en la familia, unidad en el trabajo, unidad en la colonia, unidad en el municipio, unidad en la escuela, en el deporte, en la cultura. Si todos nos sentimos identificados, podemos unir esfuerzos y talentos y alejar la inseguridad, por ejemplo.

Si los padres están unidos con sus hijos, se interesarán en ellos, los cuidarán y dialogarán con ellos. Si como municipio nos unimos más, más lograremos y más cuidaremos lo que tenemos. Si estuviéramos más unidos, avanzaríamos más rápidamente”.