Vivimos en un mundo donde todo es desechable y lo hacemos sin siquiera pensar en ello; el hecho de no saber a dónde va a parar tanta basura no quiere decir que no nos esté afectando en gran manera. (Mailyne, Un año sin producir basura).

Durante años he tenido una profunda sensación de tristeza e impotencia al ver cómo, con el paso de los años, las grandes corporaciones se han ido adueñando de los medios de producción, distribución y venta de los productos que consumimos, imponiendo de alguna manera perjudiciales, costosos e insostenibles hábitos de consumo que ya forman parte de nuestra vida cotidiana y que se caracterizan por la filosofía consumista del úsese y tírese, contaminando aceleradamente el cielo, la tierra y el mar de nuestro dolorido planeta.

Un tiempo pensé que no había salida ante esta destructiva e imparable tendencia. Pero a partir de que empecé a documentarme sobre el concepto de Cero Basura (Zero Waste en inglés), que se rejuveneció mi optimismo y recuperé mi fe en esa parte de la especie humana que aprende de sus errores y está dispuesta a cambiar con la misma determinación con que la otra está dispuesta a seguir contaminando. Vi que las cosaspueden cambiar para bien y que, de una manera sutil pero creciente y eficaz, se está generando un movimiento que va ganando adeptos en el mundo: una especie de revolución silenciosa encaminada a lograr algo que suena tan improbable e inalcanzable como han sonado en su momento la mayoría de las revoluciones, en este caso: ¡un mundo sin basura!

La primera persona de quien escuché el concepto fue la señora Bea Johnson quien, desde el año 2008, vive con su familia una vida de Cero Basura. Comienza sus pláticas alrededor del mundo mostrando un frasco de vidrio relativamente pequeño lleno principalmente de etiquetas auto adheribles de todo tipo diciendo:¡Esta es la basura que he acumulado en los últimos 2 años!

La Alianza Internacional de Cero Basura (ZWIA, en inglés) define así el concepto: “Basura Cero es un objetivo ético, económico, eficiente y visionario para guiar a la gente a cambiar sus estilos de vida y prácticas a fin de emular ciclos naturales sostenibles, en donde los materiales desechados están diseñados para convertirse en recursos que otros utilicen”. Los principios no son nuevos, se trata de poner en práctica las conocidas 5 R’s: Rechazar, Reducir, Reusar, Reciclar y Compostar (Rot en inglés). A diferencia de nosotros, que poco hacemos, estas personas adoptan estas recomendaciones cambiando radicalmente sus hábitos de compra y de disposición de deshechos, llevándolas al sano extremo de producir cero basura.

Una forma sencilla para empezar una vida de cero basura es siguiendo estos sencillos consejos:

1.- No compres agua en envases plásticos, usa garrafones reusables de 20 litros y rellena botellas reutilizables.
2.- Deja de usar bolsas de plástico y lleva bolsas de tela al súper.
3.- No almacenes comida en aluminio o bolsas de plástico tipo ziplock, utiliza botellas de vidrio, contenedores metálicos o de plástico reutilizables.
4.- Compra productos que se ofrezcan a granel: frutas, verduras, frijol, arroz, pastas, cereales, etc. Hay tiendas que ya empiezan a ofrecer islas con esta modalidad y representan una muy interesante oportunidad de negocio.
5.- Evita lugares donde sirven en platos, vasos y cubiertos desechables (Ten a mano tus propios utensilios)
6.- Di no a los popotes o lleva tus propios popotes reusables de vidrio o metal.

Me doy cuenta que el problema no es cómo mover más toneladas de basura y dónde encontrar rellenos sanitarios más grandes, sino cómo empezar por uno mismo, en casa, a producir cada vez menos basura y poder decir como Mailyne: “Me siento y funciono mejor como persona sabiendo que estoy alineando mis valores con mis acciones y creo verdaderamente que si soy capaz de hacerlo en mi vida, esto será parte de mi felicidad”.

Por Ing. Javier Hinojosa
Consejero del Iplaneg