Por Juan Jesús Martínez García

Celaya Gto. Apreciable lector el 2016 comienza a despedirse, pero ¿has pensado cómo hemos de recibir al 2017, como ciudadanos, como sociedad mexicana, como país? Ello tomando en cuenta la coincidencia nacional de que son la corrupción y la inseguridad los asuntos estratégicos que siguen poniendo en riesgo la viabilidad de nuestra Nación y ante esta premisa, te comparto mi reflexión inmediata y siempre buscando ser lo más optimista posible pero sin dejar de lado lo realista que uno debe ser ante el diario acontecer. ¿Has pensado con qué herramientas contamos de verdad para enfrentar los retos en este nuevo año que inicia?

¿Desalentador? Tal vez coincidamos y te expongo mi por qué…

Me da la impresión de que hoy en nuestro país cada vez tenemos instituciones más deterioradas, en decadencia; que el ejecutivo nacional se siente acosado, impopular, con escasa capacidad de convocatoria y poca capacidad de maniobra, acompañado por un legislativo secuestrado por una partidocracia decadente, ineficiente y plenamente subordinada, rebasada por una sociedad en demasía informada y demandante en todos los aspectos respecto de la vida nacional.

Pero, ¿has notado acaso una opacidad en la impartición de justicia que solo es capaz de procesar un mínimo porcentaje de abusos que ocurren hoy en día en el país y seguramente responsable de la impunidad generalizada y aderezada con lo que pareciera un sistema acusatorio medio disfuncional? Ja,ja, ¿qué te parece?

Por otro lado, y dentro del ámbito económico, nuestras autoridades de Hacienda parecen estar bajo sospecha de haber endeudado a México por arriba de su franca capacidad de pago y con nuestro Banco Central apanicado por la renuncia del Gran Jefe Carstens que por cierto esta semana declara que “Vivimos los cortos de una película que puede ser de terror”.

En la vida política nacional y gobernanza vivimos en una república federalista deformada por gobernadores grotescos, sin compromiso social y que pareciera que las cúpulas los designan con el fin de salvaguardad su integridad a través de la impunidad que impera y ¿para qué? para que les ayuden a financiar campañas o sabrá qué otros apoyos… y debo decirlo con plena convicción: salvo las honrosas y afortunadamente identificables excepciones.

¿Qué decir de la muy lamentable realidad de nuestro ejército y fuerzas armadas, una de las instituciones históricamente garantes y ejemplo de lealtad y compromiso en la defensa de la soberanía y paz social de nuestro querido país, y hoy inconforme con la posición que ha debido asumir alegando indefensión ante lo que debe enfrentar en las calles desgastando su honor y percepción ante la sociedad mexicana?

Y además, por si fuera poco, nuestra sociedad cada día envuelta en una vorágine de información poco confiable a través de redes sociales y algunos medios de comunicación que informan sin recato, ética y responsabilidad social generando una sociedad desinformada de fondo e incrédula de forma, desengañada de facto e insatisfecha en realidad. Hoy entretenida con la llegada al poder en el vecino país del norte de un presidente que parece una amenaza para México y…luego los XV años de una niña llena de sueños de vida en una pequeña comunidad de la Huasteca Potosina que espera millones de accidentales invitados. ¿Irónico no?

Pero ¿sabes algo, amable lector? Me llena de esperanza el saber y conocer sobre la voluntad de muchos mexicanos y mexicanas que a diario luchamos de manera honesta, dentro y fuera de nuestras fronteras contra toda adversidad, llenos de fe. Esta es mi apuesta para asegurar que las cosas deben y pueden mejorar.

Y por eso deseo de todo corazón que junto a nuestras familias y seres queridos disfrutemos, mientras tanto, de una abrazadora Navidad, llenos de amor, fe y esperanza.
¿Me acompañas?