Moroleón, Gto. A finales de agosto, de cada año, la Casa Hogar Santa Mónica se llena de visitantes. Las religiosas los reciben con alegría y los ancianos residentes se llenan de ilusiones. En esos días tienen la oportunidad de platicar, disfrutar la compañía de los visitantes y saborear una comida especial en la celebración de su día (27 de agosto).

Este año, el párroco, P. Fr. Vicente Flores, ofició una misa en la que participaron decenas de personas, clubes sociales y organizaciones civiles y religiosas. Todos llevaron algunos regalos que las religiosas y ancianos agradecieron y se unieron en júbilo en la comida común amenizada por cantantes, amigos de la Casa.

Club Rotario Moroleón y el Comité de Damas se organizaron para donar cuatro camas con sus respectivos colchones. La madre superiora se tomó la foto del recuerdo con algunas de las damas y agradeció la permanente buena voluntad de ellas hacia los ancianos. Cada año se hacen presentes y de alguna manera contribuyen a solucionar necesidades. Los rostros de los ancianos resplandecían de contento y gratitud por los numerosos visitantes.