El vaso

El gobernador de nuestro estado, Miguel Márquez Márquez, rindió ayer su IV informe en el Parque Bicentenario de Silao. Fue un acto multitudinario en que lo acompañó su gabinete, diputados, senadores, presidentes municipales y secretarios federales, organizaciones sociales, ciudadanos y comunicadores. Fue un largo mensaje en que abundaron las cifras. Pero lo más importante fue la interpretación de esta nueva realidad que se está gestando en nuestro estado.

El llamado “corredor industrial” que abarca León, Irapuato, Salamanca y Celaya, preponderantemente, está irradiando sus efectos a ciudades cercanas. Conversando con algunos amigos del sector textil de León, supe que varios de ellos están intentando acercarse a las nuevas industrias que se están instalando a raíz del boom automotriz. Conocen los requisitos y demandas de productos solicitados, los analizan, regresan a su taller o fábrica, re-analizan su maquinaria y ven si es posible alguna re-conversión. En varios casos ésta ha sido posible y eso significa caminar nuevos caminos y experimentar. Y un experimento no es exitoso todas las veces ni desde el principio. A pesar de todo arriesgan su dinero y tiempo. Varios han triunfado y ahora son proveedores.

Esto me lleva al ejemplo del vaso y a la idea sobre la realidad que nos rodea. Hay personas que sienten que su destino personal, sus circunstancias personales, el lugar en que nació, su condición social y económica, su apariencia y todo su entorno son como una sentencia inexorable sobre sí y su familia. Considera que otros, amigos o vecinos, tienen mejor suerte y todo trabaja en su favor…también inexplicablemente. Esta sumisión o resignación ante el “destino”, provoca amargura y resentimiento. Son las personas que ven el vaso medio vacío.

Otras -y a esas se refirió repetidamente el gobernador en su informe- ven su condición como un reto, como algo que hay que superar. Y un medio privilegiado para superar dificultades es la educación. Con la educación uno aprende a conocerse más a profundidad y aprende a observar y conocer a los demás. La escuela es un muy buen lugar para conocer nuevas ideas, saber de la vida de personajes que cambiaron la humanidad, de ideas que revolucionaron el mundo; es también la oportunidad para usar la ciencia y aplicar la reflexión a lo que nos rodea. Esto libera al ser humano de esa sensación de vivir una vida absurda que es como una condena incomprensible. Lo libera y lo pone de pie, al tiempo que le da instrumentos para vencerse y para vencer.

Por eso el gobernador usó repetidamente la frase “estoy convencido” porque le convencimiento se da gracias a las ideas y ésta tienen que ser ideas nuevas e inéditas pues las antiguas ya no convencían. Es el tiempo de actuar con ideas nuevas y por ello es tiempo de estudiar, dialogar e intentar cosas nuevas. Nuestra región tiene gente creativa. Esta crisis no podrá derrotarnos. Podemos ver al vaso como medio lleno.