Las Olimpiadas están en Latinoamérica y, extrañamente, los atletas latinoamericanos no están figurando en lugares de honor. Los gigantes de siempre están cosechando medallas. China está mostrando músculo. Nuestro México ha mostrado una penosa realidad. Los atletas están siendo marginados en las primeras etapas. Vamos, hasta el futbol que defendería su medalla de oro ya cayó. El boxeo, otra de nuestras pasadas glorias, también está de capa caída. En gimnasia aprendimos que es bello contemplar el esfuerzo humano. Los clavadistas no calificaron porque los trabajadores encendieron las luces del gimnasio en el momento menos adecuado. Bueno, hasta Alfredo Castillo –de notable celebridad facebookera- protestó airado contra algunas irregularidades.

Estas situaciones piden un análisis de algún o algunos expertos que nos expliquen por qué el ánimo nacional no se ha encendido con este rosario de fracasos. La política está en movimiento y a pesar del desalentador panorama económico, hay varios entusiastas candidatos autoproclamados. Seguramente tienen información desconocida para la mayoría y solo accesible para los “illuminati”. En su momento sacarán de su sombrero de copa algún prodigio y nos dejarán boquiabiertos. El único que puede repetir propuestas, porque su mensaje ya es conocido, es AMLO. Pero tampoco hay que confiar en eso: el tabasqueño es un consumado político.

La CNTE es un dolor que no se va. Ni Gobernación ni la SEP le encuentran la cuadratura al círculo. Quizá toda reforma –en cualquier campo- deba emprenderse y estructurarse tomando en cuenta a los implicados en esa área. Los especialistas confeccionaron esta reforma pero parece que se les olvidó consultar o convencer a los maestros que trabajan porque ahora vemos que hay un ejército de maestros con competencias y habilidades para las marchas, bloqueos y mesas redondas con el gobierno, mientras miles y miles de alumnos seguramente se quedarán en casa al inicio del ciclo escolar ya próximo.

Lo preocupante es que esto ocurre en los estados más necesitados. En otros estados hay una cierta normalidad y maestros y alumnos trabajan y cumplen con su calendario escolar. ¿Los que protestan son profetas que ven lo que nadie más puede ver? ¿Lo veremos cuando ya el desastre esté encima? ¿O quizá los maestros que trabajan son quienes realmente están construyendo el futuro? Unos elogian las protestas de la CNTE y otros las satanizan, quizá la solución esté en el medio. Creo que todo se debe repensar incluido el deporte, la política y la educación.

Los maestros necesitan espacio para su libertad. Hasta ahora es tanto el papeleo y el centralismo que un maestro es una especie de reproductor de contenidos y debe llenar cientos y cientos de formularios cuyo destino… ¿cuál será? ¿Es material de análisis para mejorar los puntos en que se detecten fallas? ¿Quiénes analizan y sistematizan ese material tan abundante? ¿Tiene efectos prácticos y benéficos tanta numeralia? Quizá bastarían unos lineamientos básicos que cada maestro o zona adaptarían a sus necesidades pero sin bajar los estándares de calidad. La educación no es solamente aprender conocimientos sino desarrollar la propia personalidad y eso incluye deporte, arte, lógica, ética y capacidades sociales. Por supuesto que lo anterior no está enumerado en orden de importancia pues en la vida real todos estos aspectos están entremezclados y cada persona le va dando la importancia que más le conviene con la retroalimentación de su grupo y comunidad.