Limitaciones
En agosto conmemoramos a las personas de la tercera edad o que ya rebasan los 65 años. En este punto el ser humano ha perdido facultades; su visión y su oído se han debilitado; sus piernas no los sostienen con firmeza y su caminar es más lento; sus brazos pierden fuerza y volumen y las enfermedades atacan con más frecuencia y virulencia. Adicionalmente, la memoria se va debilitando también. Las comidas son ahora ligeras y con profusión de verduras además de frutas. Usualmente disponen de más tiempo libre y se desentienden de las exigencias de la moda en el vestir.

En los países desarrollados los años maduros se enfrentan con mayor protección social pero en México la seguridad social no es mayoritaria y muchos ancianos carecen de apoyos. Alguien me comentó que los ancianos o ancianas solas lo están por su culpa pero esta generalización, como cualquier otra puede ser inexacta e injusta en varios casos. El punto aquí es que la edad madura implica sufrir variadas limitaciones pero si el adulto mayor está rodeado de familia y de amor, estas limitaciones son como un oasis. Hay abuelos a los que miman, pasean y siempre los consideran. Hay otros que, por el contrario, son ignorados, descuidados o hasta maltratados. Incluso he sabido de casos en que el nieto al ir al banco con la tarjeta del abuelo a sacar la ayuda bimestral, descaradamente dispone de ella y le inventa una mentira al anciano.

Si la persona mayor merece la indiferencia o el maltrato, el cariño o los mimos, creo conveniente hacer alguna reflexión al respecto. Pedir perdón libera al que lo pide así como al que lo otorga. El primero descarga su culpa, reconoce su error y se humilla; el ofendido ve un rasgo noble en quien suponía malvado y al pronunciar el “te perdono” se quita una pesada carga que agobiaba su espíritu. Como en Navidad, esta celebración facilita el acercamiento al derribar muros. Una persona mayor tiene un futuro de corta duración y frecuentemente piensa en “arreglar sus cosas” pero puede posponer ese momento por diversos motivos. Hay que reunir fuerzas y determinación y arreglar lo que se deba arreglar, especialmente si se trata de asuntos de familia. En segundo lugar vendría lo relacionado con los bienes y eso también es importante para preservar la armonía familiar.

De parte de la gente joven y fuerte, otorgar el perdón ennoblece y limpia el interior, además de que les enseñamos a los hijos a resolver los conflictos de manera abierta, amorosa y visionaria. Este mes voltee a ver la gente mayor, exprésele su cariño, arrópelo con una mirada y un gesto cálido. Ofrézcale un pequeño regalo pues lo que importa no es el objeto sino el hecho de acordarse de la persona. Oiga sus historias e interésese en su biografía y pensamientos. Se sorprenderá de cuántas cosas tienen en común y cuántos motivos hay para unirse y convivir en armonía. En Roma los senadores (de la palabra “senior” o más viejo) eran una clase muy respetada y el senado resolvía muchos problemas. Un viejo no era descartado como inútil y se consideraba que podía aportar a la vida nacional y comunitaria.

En México vemos señales de que los DIF ya se preocupan y se ocupan de las personas de la tercera edad. Eso es muy bueno, pero es mucho mejor lo que hace la familia por sus propios miembros. Intente hacer un esfuerzo extra en favor de los adultos mayores de su casa por lo que resta de este mes…y quizá se anime a seguir haciéndolo por el resto del año.