Mujeres
Sucedió el último debate entre Hillary y Donald y la bestia rubia demostró su ignorancia y vacuidad. Su caída promete ser estrepitosa y el partido que lo promovió saldrá con necesidad de hojalatería mayor pero lo más grave sería su pérdida de escaños en el congreso. A nuestro país seguramente le puede ir “mejor” con Hillary que ha demostrado sensatez y dominio político. Ahora dependerá de nuestros políticos, de sus talentos y habilidades, saber colocarse en la agenda del país más poderoso del planeta y con quien tenemos nexos de todo tipo, además de ser vecinos inseparables.

A propósito de los comentarios de Trump en el “locker room” relacionados con la forma en que él ha tratado a algunas mujeres, el infierno se le desató. Muchas mujeres revelaron los avances de mal gusto y agresivos que sufrieron de parte de Trump. De esta forma cuando dijo en el reciente debate que “nadie respetaba a las mujeres más que él”, la frase lo condenó aún más al añadir cinismo al ultraje.

Al ver las noticias en CNN, por tratar de estar más al día y más cerca de las fuentes, los fastidiosos mensajes en cintillos de letras blancas con fondo negro distraen y falsean lo que se habla. En ese canal recibió mucha cobertura una marcha femenina que, en Buenos Aires, protestaba contra la violencia. Ese grito de protesta tuvo eco en Europa y en América Latina. En estos mismos días, por casualidad, surgió el tema con mujeres profesionistas que conozco y les pregunté su opinión sobre cómo calificarían el trato que reciben en nuestra sociedad.

Ninguna de ellas hizo comentarios del tipo “feminazi”, o feministas extremas, y consideraron que aunque la situación no es satisfactoria ni equitativa, sí se ven signos de que la mayoría está viendo con simpatía el hecho de tratar con dignidad, igualdad y respeto a todas las mujeres. Consideran que el machismo está perdiendo “cartel” y no es bien visto por la mayoría. El avance educativo significa que los atavismos absurdos seguirán perdiendo piso porque, a final de cuentas, la razón, la ley (producto natural de la razón) y las normas sociales se irán ajustando a ese criterio racional y lógico.

Se habla por ejemplo de “usos y costumbres” respetados por la ley pero cuando éstos van a contrapelo de los derechos humanos protegidos por nuestra constitución, en ese momento deben dejar de existir porque no tienen sustento racional. Y es que el ser humano es, por definición, racional, es decir gobernado por la razón en su conducta y convivencia. Es por esto que la violencia, la agresión y la desigualdad son condenables. Tenemos ante nosotros una inmensa tarea y aprender a reflexionar sobre qué es lo que nos hace humanos y desechar, en consecuencia, todo aquello que nos acerque a la brutalidad en su peor sentido. Es una tarea para todos pero especialmente para quienes somos padres, maestros. Pertenecer a la raza humana es cultivar el humanismo. Lo invito a que busque en Google la palabra Humanismo… y saque sus conclusiones.