Semana aciaga.

1.- Trump será el presidente número 45 a partir de hoy viernes al mediodía. Su política y mensajes apuntan hacia el enfrentamiento y por ello buena parte de la opinión pública de su país ha manifestado su descontento. No obstante, él será el presidente de Estados Unidos actualmente el país de más peso en el mundo. Su equipo de colaboradores comparte sus objetivos y es probable que tengamos cuatro años muy complejos. Sin embargo, si la economía estadunidense crece, a nuestro país le puede ir bien. La arrogancia de Trump es irritante y los arrogantes suelen complicar los asuntos. Esperemos que nuestro gobierno dependa no solo de la visión de Videgaray sino que el gabinete entero tome esta relación con USA como una prioridad y podamos negociar con este nuevo gobierno con dignidad e inteligencia.

2.- Acaba de suceder una balacera en una escuela de Nuevo León y ello ha puesto a reflexionar a todo el país. ¿Qué puede hacer que un adolescente considere que el asesinato es la solución a sus problemas? ¿Cómo llegó el arma a sus manos y cómo aprendió a disparar? ¿Comunicaría a algunos de sus amigos cercanos su plan? Si lo hizo, ¿por qué ninguno de ellos lo disuadió o le dio otra alternativa? El primer efecto en Monterrey y la Ciudad de México fue instaurar la revisión de las mochilas de los estudiantes. Cuando esto se propuso hace unos años encontró oposición en el sentido de que se violaba la privacía. Pero en vista de este suceso, seguramente las escuelas estarán pensando en tomar medidas preventivas. Y de paso se podría lograr combatir el consumo de sustancias dañinas.

3.- El ex gobernador de Veracruz, Duarte, ha ganado una oscura celebridad por su habilidad para robar. Pero lo que ha suscitado reacciones de incredulidad es que a los niños afectados por el cáncer se les administraba agua en lugar de la quimioterapia. Esta acción monstruosa habla de que la deshonestidad y la falta de valores es algo que se puede contagiar. Si el jefe es el deshonesto y el mentiroso en jefe, ¿por qué los subalternos deben guiarse por los valores éticos? Lo dijo Mery Streep: la violencia invita la violencia y más cuando lo hace el jefe; y en este caso la deshonestidad invitó a la deshonestidad en cascada. El mundo debe observar incrédulo lo que pasa en nuestro país.

Estos tres puntos ofrecen varios temas de reflexión. Trump es importante pero en cuatro años será historia (si nada pasa en ese lapso). México es mucho más que el intercambio comercial con Estados Unidos y hay muchos países a los que les gustaría profundizar la relación. Por otro lado, en el terreno de la educación, importa las medidas preventivas de las escuelas pero más importante es lo que se vive y se inculca en el hogar. La comunicación es esencial y aunque un adolescente parezca hosco y fuerte, en el fondo y en realidad es un ser humano en crecimiento y en proceso de descubrimiento. Cuestiona a sus padres pero necesita de sus palabras y acompañamiento y hay que estar con él o ella, aunque todo indique que no nos quieren cerca.

Finalmente Duarte es todo un caso. Junto con él otros gobernadores han alcanzado la triste fama de ser corruptos entre los corruptos. La política necesita una renovación y solo los ciudadanos con valores podrán lograrla. De nada vale quejarse de la corrupción si la toleramos o la proponemos cuando estamos en apuros. No está en nuestros genes ni es una característica nacional: es una deformación ética que ciertamente jamás desaparecerá pero no por eso debemos dejar las cosas como están. Grandes empresas han caído porque cerraron los ojos ante la degradación ética. Y es que la ética es el nexo fundamental en las relaciones humanas.