Sufrimiento.
La filosofía es una ocupación que algunas personas consideran superflua y estéril. Dedicarse a pensar (y escribir lo que se piensa) no es algo muy lucrativo aunque ha habido filósofos exitosos y famosos. En general, el valor de la filosofía es que –entra tantos filósofos- es posible encontrar caminos y sugerencias para darle sentido a la vida.

El filósofo analiza al ser humano y al entorno en que éste vive. La finalidad última es entenderse a sí mismo y entender al mundo. Y con ello se supone que cumplimos el mayor objetivo por el que vinimos al mundo: ser felices al sentirnos realizados.

En las redes sociales son notorias las frases de Federico Nietzsche (1844-1900) quien tuvo la gran virtud de haber escrito sobre filosofía no sólo en un estilo muy comprensible sino altamente imaginativo y atractivo. El Face le atribuye las frases más disímiles y hasta absurdas y risibles. Es una figura popular. De él es la frase: “lo que no te mata, te hace más fuerte” que todos hemos oído alguna vez. Y en cierta forma esta sencilla y comprensible frase encierra uno de los conceptos clave de este pensador alemán de vida tan infortunada.

Para él el sufrimiento es parte integral e importante de la vida humana. Tener problemas y sufrimientos no es una desgracia que nos suceda especialmente a nosotros por alguna especie de maleficio personal. Ser humano equivale a vivir con problemas. Huir de ellos y pensar que somos seres con “la mala suerte” encima, solo nos hace perder el vigor y energía que podemos recibir y utilizar si vemos los problemas correctamente. Todos reaccionamos ante el peligro y sacamos fuerzas, agilidad e ingenio ante los problemas. Esta primera reacción nos enseña que estamos diseñados para ubicar y reaccionar ante los peligros y los problemas.

No son algo extraño: son parte de nuestro sendero hacia la cumbre y caminar hasta allá es fatigoso y difícil pero allá nos espera algo que nos recompensa: vemos y sentimos lo que no puede ver ni sentir quien no se arriesga a escalar las alturas. Ser lo que somos es un proceso que no se dan en automático o sin sufrimiento. Un bailarín, un pintor, un científico, un escritor, un agricultor, etc. lo son gracias al esfuerzo continuo.

Este puede ser el gran mérito de Trump y su gobierno de vacilada: nos ha metido en problemas pero con ello nos está obligando a reconsiderar nuestra conducta y (ojalá) a obrar de manera diferente. Nos ha sacado del confort y de la autocomplacencia. Hay que vernos de manera diferente y trabajar de manera diferente si queremos alcanzar resultados diferentes. Y esta diferencia se refiere a lograr algo mejor, ¡por supuesto!