Mujer
El 8 de marzo se celebra el Día Mundial de la Mujer. Parece innecesario insistir en la razón de esta celebración: media humanidad es femenina. Sin embargo, es conveniente recordar que hace décadas surgió el movimiento del feminismo cuya finalidad fue reivindicar el papel de la mujer en todos los ámbitos.

Su importancia real no era suficientemente reconocida en el arte, la ciencia, la filosofía, el deporte, la política y la religión. Ha habido literatas de primer nivel, activistas humanitarias, deportistas, científicas, pintoras, filósofas y a pesar de ello las crónicas oficiales se centraban en los méritos masculinos. Y fue contra esta tendencia contra lo que se levantó el feminismo.

En nuestro México fue a mediados del siglo pasado que se concedió el voto a la mujer. En algunos países se sigue considerando a la mujer como un ciudadano de segundo orden. En las religiones era habitual considerarlas sujetas al varón. Y en nuestros días se está tratando de aplicar la regla de la equidad en las candidaturas. Es muy sano esforzarse por la igualdad pues como una vez me dijo mi esposa: “el cerebro no tiene sexo” y si nos definimos para la capacidad de pensar, entonces no hay razón para los desniveles. Simplemente se es humano y eso es lo que nos iguala.

Puede uno pensar en que entonces no hay razón para las reglas de cortesía que piden ser considerado y amable con las mujeres y ayudarlas en todo lo que sea posible. Pero en la naturaleza del amor está pensar en el ser amado y buscar su bien, tratarlo de hacer feliz, sea hombre o mujer. Y recibir atención, consideración y mimos es muy grato para ambos sexos. La mujer no es el ser indefenso y débil que pintaba el romanticismo exacerbado.

Tampoco es la “feminazi” combativa que busca destruir al enemigo: el hombre. En realidad las leyes y las costumbres se están esforzando en igualar el terreno y que hombres y mujeres reconozcan mutuamente su propia dignidad y valores. No es denigrante ayudar en las tareas del hogar puesto que la familia abarca a todos los miembros. Tampoco es indecoroso que la mujer practique deporte, se interese en la ciencia o sea activista política. Igualmente tanto hay violencia y agresión machista, como la hay de la mujer hacia el hombre y en ambos casos es reprobable. No ayudan en nada como mecanismos de resolución de problemas y, usualmente, los empeora.

Por tanto, esta fecha podría ser una oportunidad para reivindicar la igualdad y el trato justo y amable. Creo que esta es la verdadera señal del avance como sociedad.