Inicios
Mañana, sábado 10 de octubre, nuestra zona tendrá nuevos mandatarios municipales. Cada uno ha trabajado semanas y semanas para encontrar a los colaboradores más aptos. El lunes sabremos, casi en su totalidad, quiénes son, qué proyecto traen, cuáles son sus metas y de qué medios se valdrán para alcanzarlas. No hay puesto pequeño cuando se trata de servir al ciudadano y es muy bueno que éste sea más exigente cada día. En este sentido opera la transparencia: queremos y necesitamos saber el destino de los recursos públicos y el administrador está obligado a rendir cuentas.

La ley orgánica municipal y la normativa estatal y federal apuntan en ese sentido: apertura en la información y verdadero espíritu de servicio. No es sólo el presidente quien debe estar imbuido de estas convicciones sino todo su equipo. Y sería deseable que todos los ciudadanos supiéramos quién es el titular de cada dependencia, cuál es el horario de atención, teléfono y correo electrónico. También sería deseable ampliar el horario de atención pues los sábados las presidencias están desiertas y es lógico que surjan asuntos qué atender aún ese día. Si no están todos debe haber personal de guardia en las dependencias más necesarias.

Hay asuntos que pueden ayudar a incrementar la productividad y que se antojan sencillos: poner una velocidad límite en nuestras calles, especialmente la zona centro y la zona comercial. Estudiar la posibilidad de hacer peatonales algunas calles. Planear las obras y dar aviso oportuno a la ciudadanía cuando se van a interrumpir algunas vialidades. Acortar y racionalizar las rutas del transporte urbano y dar un plazo conveniente para que las grandes y viejas unidades sean remplazadas por vehículos de menor tamaño y menos contaminantes. Capacitar a los conductores del transporte público (taxis, autobuses, combis) para respetar las paradas, bajar con seguridad a su pasaje y, -ojalá- uniformarse y mantener presentables sus unidades.

Somos ciudades con un buen raudal de visitantes y es de interés común servir con profesionalismo y calidez a todos esos probables clientes. Una cosa tan sencilla como cruzar la calle, se vuelve casi imposible en algunos cruces debido a que ni coches ni motos se detienen en los cruces marcados con franjas amarillas y blancas (cebras). Otra cosa igualmente sencilla es que todos respetemos el sentido de las calles. Los ciclistas son muy audaces y salen de improviso de calles laterales, hacen maniobras inesperadas, se meten entre dos vehículos, circulan de noche sin portar una luz, etc.

Nuestras calles estrechas se reducen aún más cuando estacionamos los coches en ambos lados.
Estos puntos: la actitud de servicio, la consideración a los demás, el respeto a las normas ciudadanas son cosas por demás sencillas y si las pusiéramos en práctica, viviríamos mucho mejor.

ciudades pequeñas en que muchos nos conocemos y apreciamos ¿por qué no extender este afecto a nuestros visitantes? Y ¿por qué no ayudarnos e informarnos cuando detectemos conductas o acontecimientos sospechosos? Podemos aprovechar que somos pocos para construir ciudades ejemplares en todo sentido. Con el liderazgo de los ayuntamientos y sus nuevos programas, tendremos que sentir algún avance en los primeros cien días, ¿no cree usted?