Responsabilidad

Ser responsable es una consecuencia de ser libre y la libertad es lo que distingue al ser humano. Por la razón tenemos el conocimiento y entendemos el mundo y a los demás. Juntas, razón y libertad, nos ponen en una dimensión muy diferente de la que tienen los animales quienes viven en un eterno presente sin poder proyectarse al futuro. Y es precisamente esta capacidad de pre-ver lo que nos permite vivir y obrar teniendo en mente el futuro. Un estudiante trabaja laboriosamente en el presente porque se prepara para vivir un futuro satisfactorio. Sus penalidades y renuncias actuales se justifican por el futuro que avizora y que debe ser mejor que su presente.
Si, por el contrario, el estudiante flojea, lo que hace es destruís su futuro. Si el campesino descuida su trabajo o lo hace con desgano, él sabe que eso no le producirá una buena cosecha. En ambos casos las consecuencias de una conducta producen resultados negativos. Y esas conductas fueron asumidas libremente y con conocimiento, es decir, con las facultades distintivamente humanas. No pueden decir que sus acciones fueron producidas por un genio o un ángel. Un ser humano es responsable de sus acciones o, lo que es lo mismo, debe responder de las consecuencias de sus acciones.

Y somos responsables ante nosotros mismos –nuestra conciencia- y ante los demás. Las palabras y acciones tienen eco en el espacio en que nos movemos. Cuanta más notoriedad se tiene, mayor es este efecto. Los medios de comunicación amplifican este efecto, para bien o para mal. Las palabras del Papa llegan a todos los continentes y su mensaje positivo puede influir en mucha gente. Sus palabras pueden consolar, reconfortar, aclarar dudas o aliviar un sufrimiento. Él es un líder religioso y esa es una de sus principales funciones: ayudar a construir un mundo mejor.
Por supuesto que no todos los líderes son conscientes de esta responsabilidad comunitaria. Y no sólo los líderes sino nosotros, como individuos, solemos pensar y actuar como si estuviéramos solos en el mundo.

El hecho innegable es que somos responsables. Trump habló en campaña y habló negativamente de muchas cosas. Todavía no es presidente y ya algunos ciudadanos se comportan tomando como norma esos mensajes. El resultado es fácil de predecir: enfrentamientos, fricciones, conflictos, agresiones, etc. Habló con ligereza en asuntos serios que tocan la convivencia social de un país y quizá hasta del mundo entero. Sus palabras, como las del Papa, llegan a todas partes pero los efectos son totalmente opuestos. Líderes o no, la manera en que nos comportamos tendrá consecuencias en el futuro- Y cada uno debemos responder de nuestra conducta; no hay escapatoria. Así que mejor usamos nuestra libertad y razón para construir un mundo más humano y no para contribuir a disolverlo.