Análisis
El futbol es pasión mayoritaria en México. De hecho el pasado 7 de junio, cuando jugaba México contra Brasil, hubo ecos entres los diputados, autoridades electorales comentócratas sobre qué se debía hacer: ¿prohibir la trasmisión, que el Piojo haga una exhortación cívica, que la Femexfut suspensa el partido? Todo esto porque se consideraba que el futbol sería más atractivo que cumplir con un deber cívico. Esto sucede naturalmente cuando juega la selección y analistas antiguos solían decir que los jugadores “tenían el destino nacional en sus pies”.

Explicar este hecho le corresponde a gente erudita en fenómenos sociales y conocedora del pueblo mexicano. El hecho es que el futbol se ha convertido en una industria próspera junto con la política. Son dos actividades que crecen sin cesar. ¿Qué satisfactores ofrece el futbol que las multitudes hablan y comentan con asombroso conocimiento los detalles más insignificantes de cada partido y de cada jugador? ¿Por qué una derrota –que nunca es definitiva- deportiva duele tanto en el ánimo nacional? Seguramente muchos papás estarán presionando a sus hijos para que practiquen futbol con la secreta esperanza de ver florecer a otro Chicharito con todo lo que eso significa.

A propósito de las recientes “victorias” de la selección nacional en la Copa de Oro y las lastimosas derrotas en la Copa América, vale la pena hacer un análisis superficial. El Piojo “guardó” lo mejor para los juegos en USA y puso el equipo ligero en Sudamérica. Todo ha sido una especie de dolorosa comedia en que el director no sabe dirigir ni sus dirigidos siguen sus “complicadas” estrategias. Lo curioso es que un entrenador nacional tiene manos libres en su elección de jugadores… Si somos unos 120 millones de mexicanos y sólo 20 mil son buenos jugadores, la tarea es complicada pero las opciones abundantes. Cuba tiene once millones y quizá sólo 30 personas jueguen futbol pero de esos, cinco se fugan… la derrota es lógica.

La población de Costa Rica es de 4 millones y medio, Trinidad y Tobago 1 millón 300, Panamá 3 millones 700…y Jamaica 2 millones 800. ¿Cuántas opciones tienen esos entrenadores para escoger jugadores? A juzgar por los resultados de la Copa de Oro, en esos países lo primero que compran las mamás para sus bebés es un balón y desde el kínder los alicientes más atractivos son los trofeos de futbol. Todos juegan futbol en todo momento. En cambio en México, el Piojo tiene menos opciones a pesar de los miles de jugadores disponibles.

Ya en serio, algo muy alentador fue la reacción general ante al favoritismo o ceguera de los árbitros en este torneo: toda la gente repudia ese hecho y le asquea ver las manipulaciones hechas para que México califique y asegure una taquilla jugosa. Esto significa que nos gusta el futbol pero el futbol limpio; el tan traído y llevado “fair play” debe tener un lugar en todos los torneos. Es lo que puede asegurar que el futbol siga atrayendo multitudes entusiastas.