Por Ing. Javier Hinojosa
Presidente del Iplaneg

“Fracasar en la planificación es planificar para el fracaso.” Alan Lakei, Autor del best seller “Como tomar el control de tu tiempo y de tu vida”.

Se estima que a mediados de siglo, vamos a ser en el mundo cerca de ocho mil millones viviendo en ciudades o cerca de éstas. Vamos en camino de ser una especie mayoritariamente urbana y México y Guanajuato no son ajenos a esta tendencia. En el corazón del diamante de México, en tan solo el 17% del territorio nacional, se concentra el 45% de la población y se genera el 51% del PIB, se encuentra el corredor industrial de Guanajuato, destinado a ser una zona densamente poblada con una gran actividad económica. Los flujos migratorios que comprenden desde obreros hasta ejecutivos de buen nivel ya están llegando atraídos por el magnetismo que ejercen las grandes armadoras recientemente instaladas, sumándose a su tradicional y característica vocación agrícola y turística.

De la forma en que diseñemos e intervengamos estas ciudades dependerá en gran medida la competitividad del estado, su prosperidad y la calidad de vida que tendrán la mayoría de sus habitantes. De no hacerlo adecuadamente podríamos convertir el éxito de este corredor en una pesadilla ecológica y un desorden urbano de grandes proporciones. Un primer reto es retejer la trama urbana existente, construida en los últimos 60 años al margen e incluso en oposición a los conceptos de sentido común que hacen a las ciudades más humanas y sustentables; la obstinada apuesta al automóvil, los desarrollos de vivienda fuera de las ciudades, el desdén de los urbanistas por generar espacios amplios y amables para caminar, recrearse y transitar en bicicleta así como el abandono e indiferencia de la autoridad para con el transporte público.

Es un verdadero desafío a los alcaldes quienes tendrán que transformar sus ciudades en comunidades más densas, más competitivas y mejor comunicadas, creando zonas específicas de más alta densidad en torno a las principales vialidades, logrando una densidad media que nos lleve poco a poco a niveles en que no sea necesario conducir tanto.

El cuidado del agua, la disposición sustentable de la basura y la reforestación de las ciudades y sus alrededores son temas que requieren también la atención de las autoridades y la participación de una sociedad más consciente y madura; ciudades limpias, funcionales y arboladas son el complemento ideal del crecimiento económico y un imán para la migración de calidad. Cada nuevo desarrollo presenta una gran oportunidad de crea nuevos barrios ecológicos, humanos y sustentables, en donde la vivienda se construya hacia arriba, dentro de las ciudades, en calles abiertas mezclando niveles económicos con espacios para servicios, esparcimiento y equipamiento, mitigando así el costo del suelo intraurbano y creando amplias áreas verdes, parques arbolados semiprivados o públicos.

Existe hoy un movimiento en las ciudades del mundo en el que la gente está cambiando de la idea de vivir en la casa de sus sueños en los suburbios a la de vivir en el barrio de sus sueños dentro de la ciudad. Es fundamental articular todas estas ciudades a través de un sistema integral de transporte público que permita moverse con agilidad, eficiencia y economía a lo largo y ancho del corredor a nivel interurbano, bien enlazado con ciclovías y banquetas que le permitan a los usuarios transitar con seguridad y comodidad.

Si queremos un corredor equilibrado será necesario contrarrestar la seducción natural de León y Querétaro fortaleciendo las ciudades intermedias dotándolas de servicios y atractivos que les permitan atraer y retener a los ejecutivos que están llegando y desarrollar las empresas secundarias que demanda el clúster. Ahora que se alistan los nuevos alcaldes para iniciar sus gestiones con renovados bríos, se abren grandes oportunidades para trabajar con una visión más amplia compartiendo un futuro urbano próspero y sustentable de este vigoroso corredor destinado a ser el corazón del estado y del diamante de México.