Por Sofía Ponce de León Tena

Cuando era más joven (un poco más joven que ahora) veía películas, series en la tele y escuchaba música al igual que cualquier otro adolescente. Tuve muchos ídolos, modelos a seguir y recuerdo que decía que algún día sería como ellos. No es hasta ahora que entiendo, ¿Por qué quería ser como ellos? ¿Por qué no quería ser yo y ya?

Fácil: porque decir que quieres ser tú es “aburrido”, o al menos así lo interpretamos. Prefieres decir que quieres ser como el futbolista que se destacó en la última Copa de Oro, como la cantante que vendió miles de discos alrededor del mundo o la modelo que domina cada pasarela en la que camina. ¿Tú, en cambio, qué eres? Esta pregunta no nos la hacemos con frecuencia; más bien nos fijamos en todo lo que no somos. Y esto nos puede llevar a querer superarnos en todos los aspectos, pero a muchos nos pasa (me declaro culpable) que nos obsesionamos con lo que nos falta ser, o en lo que fallamos siempre o en lo que no somos los mejores.

Así que la influencia de todas estas personas famosas que me inspiraban, tuvieron un efecto negativo en mí. Porque empecé a desconfiar, a no poder definir quién era, a reconocerme muy poco los logros y regañarme constantemente por mis errores. Aún recuerdo que no quería admitirlo, que lo veía como una etapa más de la adolescencia y que pronto se pasaría, que no necesitaba ser tan dramática. De pronto cumplí dieciocho, yo ya no estaba tan chica y las cosas seguían igual.

Hoy esos problemas ya no existen pero me dejaron una cicatriz. Y la razón por la que escribo esto no es para alardear dramas o publicar una autobiografía; sé que no soy la única que pasó por ello. Así que independientemente de la edad que tengas, recuerda que la vida es muy corta como para no aprovecharla siendo tú. Tú únicamente, con tus lados raros y tus caprichos, las teorías que te crecen en la cabeza y nadie entiende, el pesimismo o el optimismo. Tú con tus defectos y también tus hermosos talentos. Y si no te apropias de todo esto, alguien lo va a usar en tu contra.

La película que les recomiendo es un clásico, una de mis favoritas por siempre, “Forrest Gump”. Probablemente uno de los mejores papeles de Tom Hanks (aunque bueno, tiene demasiadas películas así que es difícil elegir uno) y sin duda te dejará una lección importante que yo ya te dije hace un par de renglones: SÉ TÚ MISMO. Nos vemos en la próxima.