No les enseñes a tus hijas cómo tienen que vestirse, enséñales a tus hijos cómo tienen que comportarse.

¿Alguna vez has sentido que vas por la calle y todas las personas con las que te topas te estás viendo? Y cuando volteas, descubres que era simple paranoia, que nadie te está prestando atención (¿Realmente por qué lo harían?). Experimenté esto el domingo pasado pero cuando volteé, me di cuenta de que no estaba imaginándome nada: las personas que pasaban a mi lado me miraban indiscretamente e incluso algunas me recortaban de arriba abajo. Nunca me había pasado algo así, mucho menos en Moroleón. Cabe mencionar que todo fue por la falda que traía puesta.

Ni siquiera era corta, probablemente del mismo tamaño que la que usaba en la preparatoria. Además, mis calcetas eran largas y traía un suéter. No tenía por qué resultar extraño y aun así lo era. Fui a la tienda que está a unas cuantas cuadras de mi casa pero lo sentí como un camino eterno e infernal. Tuve ganas de esconderme pero no tenía escapatoria. Cuando regresé por fin, sentí una mezcla de emociones: enojo, rabia, vergüenza. Es que digo, ¿Acaso les incomoda que salga a caminar con la falda puesta?

Durante el 2015 hubo muchas noticias en Internet sobre chicas que eran suspendidas de sus escuelas porque estaban rompiendo el código de vestimenta. Las multas que les hacían eran muy ridículas: porque traían los hombros descubiertos, porque se les veían las clavículas o las rodillas. Creo que el problema del código era la justificación de que “distraían a los hombres” y sin embargo, ellos no recibían ningún castigo.

No me parece que tenga que resolverse con nosotras, sino con ellos/ustedes. Una mujer no pide que la volteen a ver solo por traer vestido o falda. Una niña no planea distraer al maestro solo porque tiene los hombros descubiertos. No hay tal excusa de que “es su naturaleza”; es triste pensar que vivimos en una sociedad donde las mujeres no quieren salir solas a la calle porque saben que les van a gritar cosas si no es que ocurre algo peor.

Lo único que sé es que no voy a dejar que esta experiencia me cohíba de ponerme cualquier cosa; me visto para mí, para sentirme cómoda y segura. Tú como mujer deberías hacer lo mismo. Tú como hombre deberías respetar eso. Y tú, como padre o figura parental, no les enseñes a tus hijas cómo tienen que vestirse, enséñales a tus hijos cómo tienen que comportarse.

Nos leemos en la próxima o en mi blog (www.sofindie.com). ¡Hasta la próxima!

Por Sofía Ponce de León Tena