Salir a conocer el “mundo real” suena aterrador pero no lo es tanto.

Estas vacaciones me he dedicado a caminar y explorar más que en otras. He pasado por los mismos lugares que visitaba hace un par de años y no puedo evitar recordar cómo era mi vida en aquel entonces, en la preparatoria. Creía saberlo todo y conocía muy poco del mundo que estaba fuera de mi vista. Le declaraba la guerra a mis padres y ellos lo único que querían era ayudarme. Lo peor de todo es que es una etapa donde crees que cualquier paso que des te va a marcar de por vida. Hay muchas cosas que antes no tenían sentido y ahora las entiendo perfecto, y de eso les voy a hablar hoy.

En las películas y series siempre nos hacen creer que la prepa será lo mejor que nos podrá pasar alguna vez pero no todo el tiempo es así. Muchos adultos te dirán que nunca fueron tan felices pero también otros van a negarlo, porque a pesar de que tu única obligación es la escuela, hay muchas otras cosas de las que tienes que preocuparte: la beca, tus amigos, tu novio(a) o la persona que te gusta, los estereotipos. Hay presiones por todos lados porque esperan que te conviertas en alguien en cuanto salgas. A veces ni siquiera te dejan decidir quién quieres ser.

Además, piensas que tus amistades duraran por siempre. Casi dos años después les digo que no es cierto, incluso te sorprenden las personas con las que todavía tienes contacto. Se pierden amigos con los años, ya sea por la distancia o porque te das cuenta de quiénes eran en realidad, pero siempre vuelves a hacer más. Más y mejores.

Salir a conocer el “mundo real” suena aterrador pero no lo es tanto. Incluso, estás más preparado de lo que crees. Es una grata sensación cuando estás cursando x materia de la universidad y dices “Este tema ya lo sé”; eso significa que tuviste buenos maestros o por lo menos, supiste sacar el mejor provecho a sus clases. Si eras ansioso o tímido o inseguro en la prepa, puede que lo seas menos ya después, porque te adentras a un mundo donde no frecuentas a las mismas personas y no estás forzado a cumplir cierto estereotipo. Después de la prepa, tienes la oportunidad de olvidar quién fuiste antes y reinventarte.

Última pero no menos importante: esta etapa no te define, a veces incluso te lleva en dirección opuesta. ¿El que tenía promedio perfecto? No entró a la universidad. ¿La más popular de la escuela? Está felizmente casada. ¿El que se la pasaba en prefectura y lo consideraban tonto? Ahora estudia y trabaja y es más exitoso que tú. Todos continúan sus caminos de una forma u otra y salen adelante. Tal vez no siguen estudiando, pero seguro que no dejan de aprender, porque la vida se trata de eso.

En fin, sácale el mejor provecho y no te olvides de disfrutarlo. Nos leemos en la próxima o antes en mi blog (www.sofindie.com) donde escribo sobre otras cosas también. ¡Bonito fin de semana!

Por Sofía Ponce de León Tena