Por Sofía Ponce de León Tena

Durante los últimos días he recibido los mismos comentarios: A) ¡Feliz cumpleaños! B) Invítame al festejo C) ¿Cómo te sientes con dos décadas cumplidas? De momento, descartemos las primeras dos y concentrémonos en la última. ¿Cómo me siento teniendo veinte años? Me siento yo, no sé si a los demás les cayó un rayo de sabiduría cuando pasaron esta edad pero a mí no. Claro que, no me siento tan obstinada como cuando cumplí quince o enojada con el mundo como cuando cumplí diecisiete. En todo caso, estoy consciente de mi pasado, pero ya no me aferro a él. Sé que lo único que puedo hacer es mirar hacia el frente.

No soy tan sabia o madura como algunos piensan que soy. Total, soy mexicana, de provincia y millennial. Me quiero comer al mundo de un bocado, retar a mis superiores y no equivocarme enfrente de los demás; no estoy segura de si algo de esto va a cambiar ahora que estoy viviendo mi segunda década. Me puse a investigar un poco sobre lo que sucede en tus 20s y básicamente todos los blogs aseguran que es la etapa donde te transformas y te conviertes en la persona que vas a ser el resto de tu vida. Es aquí donde vives las experiencias que te marcan, donde cosechas tus primeros éxitos y conoces al amor de tu vida. Aquí defines tu rumbo.

Eso significa que me esperan diez años llenos de retos que por una parte me asustan y por otra me emocionan bastante. También estoy consciente de que soy lo bastante adulta como para tomar buenas decisiones y lo bastante joven como para tomar malas. Me tengo que seguir equivocando, para seguir aprendiendo y seguir viviendo, o de lo contrario, cuando llegue a los 30s me voy a sentir perdida, con ganas de decir “¡Paren el mundo! ¡Ya me mareé! ¡Me quiero bajar!”

La razón por la que les estoy contando esto es porque o estás pasando por una etapa muy parecida a la mía, o no todavía. No importa la edad que tengas, ese momento llega porque llega. Podremos estar preocupados o ansiosos por el futuro, o necios y aferrados a nuestro pasado. Honestamente, si tengo algo muy claro es que debo soltar ambas cosas y pensar más en tiempo presente. Al fin y al cabo, lo único que nos queda por perder es el miedo. Puedes enterarte de otras cosas que escribo en mi blog personal (www.sofindie.com) pero igual nos leemos en la próxima.