Hace unos días tuve la increíble oportunidad de ir al concierto de una de mis bandas favoritas. Pude presenciar las canciones que me sé de memoria coreadas por miles y miles de personas al unísono. Hubo fuegos artificiales, confeti por los aires y pulseras multicolores que iluminaron todo el Foro Sol. Fue un lío conseguir boletos, transporte e incluso a la hora de llegar tuvimos problemas porque me quitaron mi cámara (Nota mental: la próxima vez, leer las indicaciones de los objetos que entran y los que no), pero al final toda esta frustración valió la pena por ver el show de Coldplay. Fue uno de esos momentos en los que empiezan a tocar la guitarra y se te pone la piel de gallina porque no te la crees.

La música siempre ha sido muy importante para mí y creo que para muchas personas también. Cantamos en la ducha (aunque no del todo bien), cantamos en fiestas, en fogatas con amigos, en noches de karaoke. Si hacemos un viaje en carretera y prendemos la radio, nos asomamos por la ventana e imaginamos que estamos en un video musical (Todos hemos hecho eso, ¿verdad?) y es porque la música es parte esencial de nuestras vidas. Así como en las películas la banda sonora le da sentido a las escenas, creo que en nuestro día a día es igual.

¿Por qué? ¿Cómo es que una melodía, en un par de minutos, nos puede poner de buenas, de malas, nos hace bailar o cantar a todo pulmón? No sé, pero debe haber una ciencia detrás de todo esto. De lo que estoy segura es que nos conecta unos a otros. Piénsenlo así: alguien escribe una canción basándose en alguna experiencia, de repente se hace popular y llega a personas de otras partes del mundo que no conocen nada de su vida pero se identifican de lleno con la letra. Se la aprenden, van al concierto y la cantan todos juntos; el vocalista pensando en por qué la escribió y el público en lo que les provoca dicha melodía (que puede ser lo contrario de su significado real). Al final no importa la razón, todos se la saben y la cantan. Qué bonita manera de conectar, ¿no?

Si no has ido al concierto de tu banda favorita, te recomiendo que lo pongas en tus prioridades, en tus objetivos de vida. No importa el género de música ni si te toca hasta atrás o hasta adelante, te aseguro que no te vas a arrepentir. Es un momento mágico y no podría explicártelo de otra manera. Te invito a leer más de lo que escribo semanalmente en mi blog (sofindie.com), ¡Nos leemos en la próxima!

Por Sofía Ponce de León Tena