Si pudiera describir este mes con una palabra sería “desafiante”. Tuve retos personales que estuvieron en su mayoría relacionados con uno de mis más grandes obstáculos desde que tengo memoria: estar sola. Los seres humanos somos seres sociales y por ende, no aprendemos a estar solos. Rechazamos y tachamos la soledad cuando en realidad nos sirve para conocernos a nosotros mismos. Así que eso fue abril para mí: empezar a conocerme un poco más.

Entre estos retos de los que les estoy hablando estuvo ir a un congreso y un taller por parte de la universidad que me tenían muy emocionada y a la vez, muy asustada. Llegué sin conocer a nadie ni tener idea de lo que me esperaba. Para algunas personas estas actividades tienen que hacerse en compañía y no los culpo, es mejor. Sin embargo, si nadie de los que te rodea tiene el interés por ir, ¿Eso te va a detener? Por muchos años creo que a mí sí me pasó. No me gustaba ir al cine a ver tal película si no iba tal amiga, o no me animaba a ir a una fiesta si faltaban ciertas personas, etc. Siendo la adolescencia una etapa compleja lo entiendo, pero ya no estoy tan chica y sé que no puedo seguir limitándome de hacer cosas que quiero hacer solo porque no tengo con quién hacerlas.

Ahora, la cosa no está solo en aceptar estos retos, sino que para los demás son mal vistos. Siempre que vemos a alguien solo en el café o en la mesa de un restaurante pensamos “A este seguramente lo dejaron plantado”, “Debe estar esperando a alguien”, nunca se nos pasa por la cabeza algo como “Vino solo por su comida favorita porque quiso y punto”. En otras ciudades es más normal pero todavía no es un concepto tan aceptado en los lugares donde se reparte Impulso.

Así que te invito a que esa sea tu tarea a partir del día que leas esto: atrévete a ir a ese lugar que te encanta con la compañía de tus pies y tus brazos. Tómate el tiempo que siempre apresuras, observa los detalles a los que jamás prestas atención. Disfruta de este momento a solas sin que nada te interrumpa. Nos vemos en la próxima y te invito a leer más de lo que escribo semanalmente en mi blog (www.sofindie.com).

Por Sofía Ponce de León Tena