Una mañana, mientras desenredaba ese collar que me encanta pero nunca me pongo, se me acercó Gloria, una señora sonriente que me cocina la avena más rica que he probado nunca. Comenzamos a platicar, como ya es costumbre, de cualquier trivialidad que se nos ocurre durante el día. Por alguna razón sale al tema un amigo gay de buen porte que le corta el cabello una vez al mes. Gloria me dice “Qué desperdicio de hombre” y me entran las ganas de contradecirla, porque estamos en pleno 2016 y deberíamos tener una mentalidad más abierta. Luego caigo en cuenta de que ella no es la única que piensa así todavía.

Hace menos de una semana se dio el peor tiroteo en la historia de Estados Unidos en un bar LGBT de Orlando, Florida. Hubo 49 muertos y aunque todavía no se conocen los motivos, es lógico pensar que el atacante sentía un gran odio por la comunidad homosexual. Es un suceso que me entristece terriblemente y me deja perpleja, pues hace menos de un año que el matrimonio entre personas del mismo sexo se hizo legal en EU y decenas de países más.

¿Cómo sucede esto entonces? ¿A este sector específicamente? Me sorprende el nivel de discriminación que permanece latente en la actualidad. Durante los últimos años he tenido la fortuna de conocer y tener amigos homosexuales y no miento cuando digo que son de las personas más tenaces, perseverantes y valientes que conozco. Son líderes, son apasionados, son inspiradores. Son fuertes porque han aprendido a llevar a cabo la batalla solitaria de ellos contra el mundo. Son diferentes y se aceptan a sí mismos. ¿Pero nosotros no podemos hacerlo?

Sé que sería difícil explicarle todo esto a Gloria y hacer que se ponga de mi lado, pero espero poder ser parte de la generación que vea un nuevo mundo, uno “diverso, tolerante e incluyente como dijo el chico que ganó el concurso de Oratoria de mi universidad. Que él al igual que muchos, sabe que no se trata de un derecho a ser iguales, sino a ser diferentes. Nos leemos en la próxima o también en mi blog, donde escribo también (sofindie.com)

Por Sofía Ponce de León Tena