Por Sofía Ponce de León Tena

Hoy cuando me levanté, un olor inconfundible invadía toda la casa hasta mi habitación: pan francés para el desayuno. No pude evitar recordar mi infancia, pues siempre ha sido una de las comidas que me sacan una sonrisa; quizá porque podía ponerle todo el azúcar que yo quisiera sin que mi mamá me mirara con reproche, o porque todos nos sentábamos al mismo tiempo a comer, ya que sabíamos que en cualquier momento se acabarían los panes y nadie se quería quedar con las ganas de otro. Cualquiera que fuera la razón, es un pequeño recuerdo que atesoro con cariño.

Hace tiempo leí una pregunta que me dejó pensando durante dos largos segundos: “¿Vives en el pasado o en el futuro?” A uno le gustaría pensar que vive en el presente, pero desafortunadamente no suele ser así. O nos la pasamos recordando lo que ya fue o con las ansias de ver lo que nos espera, y a veces, eso es lo que nos hace olvidarnos de lo que tenemos aquí, de lo que es este instante. Siempre he sentido una fascinación por la relatividad del tiempo y cómo saber aprovechar cada momento sin estar agobiándome por una u otra cosa.

Y con esto no digo que nos olvidemos de todo porque a fin de cuentas solo se vive una vez (YOLO) pero es importante encontrar un balance, ya que cuando lo hagas, vas a quedar asombrado de todo lo que ignoraste por dejar que tu mente se saturara de preocupaciones innecesarias.

Carpe Diem, amigos míos. Carpe Diem que viene del latín “Cosecha el día” y trata de no malgastar ningún segundo; es una frase que se popularizó hace miles de años por el poeta romano Horacio y sigue aplicándose hasta nuestros días (hasta Belinda tiene un disco completo sobre esa corta frase). Así que si te sugiero algo el día de hoy es que vivas en el presente. Todos tenemos un pasado que recordar, todos tenemos nervios por saber qué nos depara el futuro. Quizá las memorias que guardas en tu corazón son demasiado fuertes para soltarlas, así que no lo hagas. No las olvides, pero no vivas de ellas, porque si lo haces, cuando despiertes de ese sueño eterno e irreal vas a querer cerrar los ojos de nuevo, aterrado de haberte perdido la mitad de tu vida existiendo y no viviendo.

La recomendación que quiero hacer esta semana es la película de “About Time” (como ya se habrán dado cuenta, soy una cinéfila de corazón, porque de profesión no tanto); la vi porque un amigo mío me la recomendó y tiene la dulzura que transmiten los papeles más comunes de Rachel McAdams. La elegí para hoy porque hay un punto en el film donde el protagonista se da cuenta de que los días malos también son buenos, y eso es una lección que no le viene mal a nadie. Nos vemos en la próxima.