Por Sofía Ponce de León Tena

Hace dos semanas los Black Eyed Peas sacaron una nueva versión de la canción “Where is the love?” que fue un hit en el 2003 y hoy en día todavía la escuchamos en los antros (a eso de las 2am cuando ponen música viejita que todos se saben de memoria). El mensaje no ha cambiado pero la situación en la que se aborda sí: es una sacudida a este mundo contemporáneo con tintes de violencia, inseguridad y discriminación que nos acechan a cada rincón.

Ya van tantos muertos, tiroteos, bombardeos y secuestros en lo que va del año que cuando lo vemos en las noticias, suspiramos como insinuando “Ah, ahí otra vez, ¿tienen para mí alguna otra novedad?” y no por caer en el cinismo, sino en la incertidumbre de no saber si la paz algún día se verá consumada, tal como lo pensó Martin Luther King en busca de los derechos afroestadounidenses o de Malala Yousafzai, que confía en la educación como la mejor arma letal que el ser humano posee.

Vámonos a lo más reciente: la Marcha Familiar que vimos manifestada en las principales ciudades del país. Miles de personas asistieron en busca de defender lo que les parece “la familia natural” y aunque están en todo su debido derecho de expresar su opinión, no apruebo que vengan a imponer esta idea a los demás, en especial cuando se trata de mentes tan cuadradas, tan ciegas a la realidad en México y en el mundo.

Si hacemos caso a esto que dicen respecto a cómo debe conformarse una familia, entonces un montón de íconos infantiles quedan desbancados totalmente de considerarse buenos ejemplos, de poder criar hijos con amor y respeto. Personajes como las chicas súper poderosas, que como no tienen mamá entonces NO es una familia natural. Gru con sus hijas y los minions también queda descartado. ¿Lilo y Stitch? Sin papás no hay Ohana, lo mismo la familia de Mowgli. Ni siquiera Jesús porque tienen dos papás (José y Dios).

Y así podría ir mencionándolos pero no tiene ningún chiste. Todavía encuentro alucinante ver cómo existen personas que no quieren que los homosexuales se casen y tengan hijos. Y seguirán excusándose con los estudios que dicen que “son más propensos a las drogas” o que “van a obligar a sus hijos ser gays también”; de esas investigaciones hay por montón y exclusivo para heterosexuales. México es incluyente, es diverso y eso lo hace rico. Ya basta de querer sentirnos mejor que otros, ya basta de tanta ignorancia, ¿Dónde está el respeto? Y sobre todo, ¿Dónde está el amor?