Por Sofía Ponce de León Tena

Octubre es uno de los mejores meses del año por varias razones: la primera, por el otoño. Hay algo más allá de las hojas que caen de los árboles, el clima y los atardeceres rojizos que enamoran a las personas. Es el hecho de tomar el té con tus personas favoritas, ver una película en Netflix y acurrucarte con capas de suéteres y suéteres (porque el clima empieza a enfriar). Otoño es mágico para aquel que lo sabe disfrutar.

Segundo, empiezan a vender pan de muerto desde ahorita. Para los que creen que es exclusivo del 1 y 2 de noviembre, se equivocan: ya pueden satisfacer esos antojos. Este pan azucarado tan tradicional de la cultura mexicana me trae bonitos recuerdos de cuando hacíamos altares en la escuela. No era solo competir por ver quién se llevaba el premio al más bonito u obtener puntos para alguna clase, el espíritu de armar los niveles y adornar con flores de cempaxúchitl era algo que me hacía mucha ilusión. Era ver a quién tocaba venerar con un altar de muertos y por qué.

Tercero, octubre es transición. Bien lo dijo Nietzsche, “es la estación del alma”, no solo le da paso al invierno y las fiestas decembrinas, es un pequeño respiro. Es una pausa que te permite reflexionar sobre lo que has hecho bien o mal los últimos meses. Y ya es cosa tuya si quieres seguir así o corregirlo antes de que se llegue año nuevo. Así que disfrutemos octubre ya sea por la primera, por la segunda o por la tercera, porque razones sobran. Nos leemos en la próxima.