Por Sofía Ponce de León Tena
No soy de sueño ligero. Sin embargo, hace unos días me desperté con la lluvia que caía a cántaros y maldije a todos los cielos, pues había interrumpido uno de esos sueños perfectos justo en el momento más importante. Así que cerré los ojos y traté de quedarme dormida para seguir con el sueño donde se había interrumpido pero no pude y me vi en la necesidad de recrearlo. Se siente genial tener el mando de la situación, pero se siente aún mejor cuando las cosas se presentan “solas” de la forma que tú esperas.

Estaba hablando con un amigo sobre las expectativas que tenemos para este semestre, las nuevas materias que vamos a llevar y poco a poco la visión se fue alejando, al punto de comenzar a discutir sobre si queríamos tener hijos o no. Ambos nos declaramos culpables de planificar el futuro (aunque no sabemos ni cómo vamos a llegar) y es de lo que quiero hablarles hoy. ¿Es malo querer tener un orden? ¿Es mejor dejar que las cosas vayan pasando, así como vengan? Digo, así nos evitamos las decepciones, ¿no?

Es de lo más común que cuando las cosas no salen como queremos, alguien diga “Es porque Dios así lo quiso” o “Es porque viene algo mejor”, y dentro de las creencias de cada quien está bien pensar que sucedió de la manera que tenía que suceder porque así era (Aunque se escuche como un trabalenguas). Pero yo soy de las que no se quedan con los ojos cerrados ni los brazos cruzados, a mí me gustan las explicaciones claras, nada de rodeos ni preguntas sin respuesta.

Por tanto, me encanta divagar en el “hubiera” y, ahora que lo comparo, creo que ese hubiera es pariente de las metas sin planes que les mencionaba antes, que empiezan con una cosa pequeña y en tu mente imaginas el mundo perfecto donde la vida la controlas tú (lo cual es un truco curioso, porque tu vida sí la controlas, pero nos hacemos creer que no). Creo que incluso llegamos a ser esclavos de estas excusas para no lograr las cosas, no le damos la vuelta ni el giro, lo dejamos en un primer plano, sin fondo.

Esta semana quiero mencionar la película de Clic con Adam Sandler y no particularmente porque sea buena, ya que desde mi punto de vista no lo es, pero la temática de que en un instante podemos cambiar todo, podemos poner la jugada a nuestro favor, es lo que quiero conectar con mis palabras. La ficción y la realidad están más de la mano de lo que parece, así que estaría de lujo que tú que me lees te des cuenta de que esos objetivos que te propones se pueden lograr, empezando desde este instante. Nos vemos en la próxima.