Por Andrés Álvarez Frutos

Moroleón, Gto. Conocí a Güicho por motivos laborales. Después de varias agradables conversaciones salió a flote que él daba conferencias y como al Club Rotario Moroleón le gusta invitar oradores interesantes, Güicho encajaba en ese perfil. Le hice la invitación y, como suele suceder, la fecha fue “a ver cuándo”. Después de muchos años no se concretó la posibilidad y él entró en una etapa de muchísimo trabajo docente. Quienes sí lo pudieron escuchar quedaron motivados por sus mensajes y la manera gráfica y divertida de trasmitirlos.

Luego entró a trabajar con el presidente Tacho en la Dirección de Desarrollo Económico. Su entusiasmo y la sonrisa que jamás abandonaba su rostro hacían que todos se sintieran bienvenidos. Su pasión dominante fue la docencia y la siguió practicando por eso fue una gran sorpresa encontrarlo en el 2011 en las calles haciendo campaña por el PAN para presidente municipal de su querido Uriangato. Al preguntarle por esta nueva faceta, contestó que era una forma más de servir.
Finalmente tomó protesta como presidente municipal en octubre de 2011 y sirvió en ese puesto hasta el 2015. No fue un periodo fácil y enfrentó varios problemas pero finalmente terminó su trienio. Muy poco después fue nombrado rector de la Universidad Tecnológica del Suroeste de Guanajuato (UTSOE). Desempeñó ese cargo hasta el infausto momento en que falleció, en León, el pasado 15 de enero de 2017.

Güicho nació en 1968 y fue hijo único de Luis Rosiles y Ariadna del Barrio. De chico ayudaba a entregar leche como parte del negocio familiar. Estudió Ciencias de la Comunicación en la universidad La Salle de León en donde se graduó en 1992. En el 2001 terminó la maestría en Educación y Formación Docente. En el 2009 fundó Prólogo, una librería con diseño y servicios modernos. Güicho, como todos los seres humanos tuvo sus altibajos pero ciertamente los momentos positivos superan los negativos. En su misa de funeral, el lunes pasado, cientos de personas lo acompañaron y aplaudieron a su paso. El gobernador Márquez quiso estar presente y canceló su actividad programada.

Sus alumnos lo recuerdan y atesoran sus consejos y la ayuda oportuna que recibieron en algún momento de crisis. Algunos compañeros de La Salle lo recuerdan como un infatigable organizador de eventos, de tipo social, pero encaminados a la formación humana o a algún propósito de beneficencia. Güicho vivió 49 años y en su camino pudo dejar huellas positivas en muchas personas. ¡Descansa en paz, Güicho!