Moroleón, Gto. (Redacción) El 2 de febrero se conmemora el Día de los Humedales con el fin de preservarlos. Nuestra zona es afortunada y cuenta con dos grandes humedales: la laguna de Yuriria y el lago de Cuitzeo.

Este último es una cuenca natural con una superficie de 300 a 400 km2 y hábitat natural de varias aves y peces, además de ser fuente de ingreso para familias de pescadores. Yuriria es una cuenca artificial construida por el P. Fr. Diego de Chávez en 1548. El objetivo fue eliminar los encharcamientos que eran fuente de enfermedades. La superficie de la laguna es de 150 km2 y sostiene a numerosas familias de pescadores.

En Angostura ha florecido la industria restaurantera que tiene numerosa clientela turística. La laguna es hogar de varias especies de aves.

Estos dos humedales son reguladores del clima y del nivel de humedad cuyos efectos los sentimos todos en el extremadamente clima benéfico del que gozamos, además del deleite ecológico y estético que significa tener dos cuerpos de agua al alcance. La naturaleza ha sido generosa y nos toca responder de la misma forma no ensuciando ni contaminando esas maravillas.

Si además, tratamos de mantener nuestras calles, nuestros jardines y espacios públicos limpios y sin basura, estaríamos construyendo un mejor lugar para vivir y convivir. Si reducimos el nivel del ruido y organizamos los límites de velocidad, nuestras ciudades serían un modelo que el resto del país envidiaría. Un mejor entorno urbano favorece la convivencia respetuosa a la vez que infunde hábitos de orden. Está comprobado que si hay basura en la calle, el ciudadano no tiene escrúpulos en arrojar allí mismo más basura y así… interminablemente.

En este número el ingeniero Javier Hinojosa, nuestro columnista, insiste en la posibilidad y la capacidad de vivir sin generar tanta basura. ¿Podría nuestra zona metropolitana organizarse y dar pasos en esa dirección? Todos saldríamos ganando.