Por Ing. Javier Hinojosa
Presidente del Iplaneg

“Para estudiar matemáticas, mis primos prefieren mis videos que a mí mismo; los pueden ver, pausar, regresar o repetirlos cuantas veces quieran; si quieren repasar un tema anterior no tienen que apenarse por llamarme o sentir que me hacen perder el tiempo”. Salman Khan

Salman Khan es un joven profesor, ingeniero y matemático norteamericano, hijo de padre bangladeshi y madre india; es egresado de las mejores universidades de su país. Como tantas cosas buenas que suceden en la vida por accidente, todo empezó cuando su prima Nadia quien, como tantos de nosotros, la estaba pasando muy mal en matemáticas, le pidió ayuda. Salman le preparó sencillos tutoriales en una aplicación de Yahoo que permite escribir, dibujar, grabar mensajes y mandarlos por Internet. Salman los subió a YouTube y se los fue enviando a su prima; el resultado fue espectacular: no solo Nadia utilizó los videos, sino que primos, compañeros, amigos y hasta los hijos de Bill Gates le siguieron. Resultaron tan prácticos y didácticos que empezaron a viralizarse entre el enorme mercado de estudiantes atorados con los números, quebrados, decimales, polinomios, proporciones, álgebra, geometría, probabilidad y estadística, trigonometría, cálculo y todos estos terroríficos temas que año con año cobran su gigantesca cuota de deserción de alumnos en todas las escuelas, de Guanajuato y del mundo, y que nos ha llevado a convertirnos en un estado y un país maquilador de transnacionales con mano de obra barata en donde la innovación y la tecnología local lucen por su ausencia.

Salman dejó su chamba de administrador de fondos de inversión -en 2006- y se dedicó a crear la Academia Khan, sin fines de lucro, subiendo al sitio khanacademy.org todos los videos y ejercicios complementándolos con otros temas: biología, física y química, economía y finanzas y computación, organizándolos de forma progresiva, de modo que cualquier persona, de cualquier edad, pudiera ir avanzando en su tiempo y a su ritmo, paso a paso por un camino amable, atractivo e incluso emocionante en donde creas tu propio avatar (personaje gráfico) y lo perfeccionas conforme vas ganando “puntos de energía” por cada video visitado y cada ejercicio bien resuelto y vas viendo tus avances en lo que puede ser el videojuego más revolucionario, útil y didáctico de todos los tiempos.

Estimados lectores, unos cuantos clics dicen más que mil palabras, los invito a que se sumen a los 50 millones de personas que entran cada día y a que exploren el sitio y jueguen un rato para que sientan de primera mano de lo que se trata y visualicen el poder de esta fabulosa herramienta de aprendizaje en el capítulo más escabroso de nuestro sistema educativo.

En una escuela, en Palo Alto, California, le pidieron a Salman que hiciera una prueba piloto cambiando por completo el esquema tradicional del maestro que le habla a cuarenta muchachos que escuchan callados dentro de un modelo unitalla con una sola oportunidad para entender y asimilar el tema, por un sistema en el que el maestro les asigna el tema, los alumnos ven los videos y hacen los ejercicios repitiéndolos y regresando a donde se atoraron cuantas veces lo requieran y en el aula, el docente y los alumnos aventajados apoyan a los que se van rezagando generando una relación de uno a uno, favoreciendo la capacidad de auto-aprendizaje y de paso convirtiendo el aula en un espacio más atractivo, divertido y humano.

Teniendo acceso a información detallada por alumno y analizando por ejemplo, cuántas veces repitieron tal o cual video, dónde pausaban y a qué parte regresaban, en qué ejercicios fallaron más y qué tiempo les tomó comprender enteramente cada tema, hicieron un descubrimiento que me parece sensacional y altamente significativo: vieron que algunos alumnos que estaban ya etiquetados como “lentos” por haberse empantanado en algún ejercicio, una vez resuelto éste, avanzaban incluso más rápido en los siguientes ejercicios que otros que estaban etiquetados como “los listos de la clase”. Esto nos hace ver cómo miles de potenciales carreras exitosas de ingenieros y científicos se ven tristemente truncadas porque un eslabón insignificante no se pudo conectar oportunamente en la cadena, se convirtió en una barrera y quedaron marcados de por vida con el síndrome paralizante de “yo no sirvo para las matemáticas”.

Siendo un sitio abierto quien quiera puede aportar lo que sabe hacer, convirtiéndose en una especie de “wikiacademia”. Recientemente Carlos Slim ha puesto recursos de su fundación para traducir todo el portal al español, cosa que están haciendo en otras partes del mundo para otros idiomas.

Saltan a la vista las oportunidades que se abren a través de esta academia virtual tanto para nuestros niños y jóvenes que se han ido rezagando y estén en riesgo de desertar de su vocación o de la misma escuela, como para los maestros y nosotros mismos, como padres, para remediar lagunas que seguramente tenemos y ser mejor apoyo para nuestros hijos en una cruzada pro-matemáticas que puede cambiar para bien y para siempre el rumbo de nuestro estado. Una puerta de salida al callejón sin salida del círculo perverso de bajo nivel académico, maestros mal preparados, sindicatos cerrados al cambio, deserción escolar y poca cultura familiar para estudio en el que hemos estado atorados durante tantos años.

Ahora que se han repartido miles de tabletas, a alumnos de prepa y universidad, este recurso puede ser una herramienta que por sí sola representaría la posibilidad de remediar de manera auto-gestiva el vacío que ha dejado la pobre preparación en matemáticas de la mayoría y de sus maestros. Increíble como pudiera parecer, nos ha caído del cielo la solución para que las matemáticas dejen de ser el “coco” de los estudiantes mexicanos; ya no depende de la SEP o de la SEG, del Sindicato o de maestros revoltosos o ineptos o de padres desobligados: está hoy a nuestro alcance y al de nuestros hijos, se llama Khan Academy y es gratuito.