Hola, amigos.
Cuando los ingresos de una ciudad, la productividad en la que basa su economía pasa por momentos difíciles, tiene mucho que ver la actitud de sus habitantes. Repetir y repetir que el gobierno es el culpable del alza del dólar, del narcotráfico, de la falta de seguridad y así sucesivamente… quejas, quejas y más quejas… llega el momento en que nuestras capacidades y nuestros talentos se empobrecen de tal manera que nos quedamos estáticos, paralizados y, por ende, nuestras acciones se encaminan -ahora sí- al fracaso.

Nuestra región se ha caracterizado por su gente que es el capital más valioso que tenemos. Ni los gobiernos priistas, panistas o del color que quieran nos han dado ese capital que nos hace únicos, En el caso de Moroleón -que ha traspasado fronteras con su industria- no necesitó de nadie para lograr la fabricación de prendas de vestir, en tejido de punto, de una calidad indiscutible que nos ha dado a conocer más allá de nuestras fronteras. La modernización de su maquinaria ha sido fruto del esfuerzo y visión de los industriales. Por ello, hablando de lo que significa la actitud de nuestros habitantes quiero reflexionar sobre algo en particular que debemos considerar.

Debemos prepararnos para lograr tener una actitud estratégica para atraer y hacer que nuestros clientes regresen. La calidad de lo que se fabrica y se vende, es un factor importantísimo, así como también la cordialidad y espíritu de servicio para con nuestros clientes y visitantes. Esta labor nos compete a todos, autoridades locales, industriales, comerciantes, habitantes en general; todos, sin excepción, debemos ofrecer a quienes nos visitan lo mejor de nosotros y lograr que se nos identifique a nivel nacional como un lugar cuya gente ofrece mucho más que prendas de vestir.

Un cliente satisfecho siempre regresa y lo mejor es que comenta y habla bien creando una sinergia que ayudará en mucho a propios y extraños. La importancia de un Gracias, un Bienvenido, una Sonrisa, un Vuelva Pronto son de efecto mágico. Un policía, o taxista con actitud de servicio atrae; una dependienta que conoce la prenda que ofrece al cliente y es amable y solícita atrae; un vendedor de pan, de tortillas que atiende con una sonrisa atrae; los tianguistas que se esfuerzan por servir al cliente, y no servirse del cliente, atraen; baños públicos limpios y decorosos son necesarios; policías capacitados y entrenados para servicio al turismo atraen; la higiene en los restaurantes, comida fresca y bien preparada atrae; autoridades cuya función está enfocada al desarrollo comercial de nuestras ciudades son indispensables; orden y respeto en el trasporte público son una necesidad como los señalamientos para guiar a quienes nos visitan.

En fin creo que una escuela de dependientes comerciales sería algo bueno y así se eviten actitudes como atender al cliente comiendo o jugando con otras dependientas en lugar de estar atentas a las necesidades de los clientes. La vestimenta de las dependientas cuenta mucho: vestir con propiedad es de buen gusto. Una batita podría solucionarlo. En fin, es mucho lo que podemos hacer si todos nos unimos con este buen propósito: convertirnos en los habitantes más amables del país para que venir a nuestra región sea placentero. La capacitación es una buena herramienta para lograrlo.
Los quiere Marita.