Hola, amigos.
Esta semana la pase mal por haberme enfermado. Estar imposibilitada de realizar mi trabajo, depender de los demás, causar molestias a la familia… para mí es muy difícil de aceptar.

Desde muy pequeña sufro de asma pero mi familia no lo sabía; no hay antecedentes en mi familia con esta enfermedad. Al principio me atendían como si tuviera una bronquitis y me atiborraban de inyecciones que no me aliviaban pero, gracias a Dios, después de un tiempo la enfermedad por sí sola desapareció. Cuando cumplí 34 años regresó. Se me presentó, como siempre, con mucha tos, flemas, ahogo, falta de respiración y nuevamente antibióticos y más antibióticos.

En dos ocasiones fui a parar a terapia intensiva. Me atendían como si padeciera pulmonía y me duraba la enfermedad por 2 y tres meses. Me daba por lo general en época de lluvia y de frío. Cabe aclarar que en ese entonces yo vivía en la Ciudad de México y hasta ese momento no sabía que mi enfermedad se trataba de asma. Una querida amiga de Moroleón, en una de mis visitas a esta ciudad, me recomendó a un médico que era una eminencia en homeopatía. Este doctor de origen suizo tenía su consultorio en la calle Félix Cuevas, a un lado de Liverpool y lo fui a ver. Cabe aclarar que varios médicos alópatas me dijeron que por siempre tendría que cuidarme.

El suizo, (así le decíamos a este maravilloso doctor) me hizo preguntas por casi dos horas. Luego me indicó que yo nunca había sufrido de los bronquios ni de los pulmones que sufría de asma pero que una enfermedad mal atendida o mal diagnosticada hacia sufrir a otros órganos.

Me explicó que era la medicina homeopática y que me curaría si seguía el tratamiento que me estaba anotando y que era largo pero debía hacerlo. Y lo hice. Nunca más me volvió a dar; sólo en dos ocasiones me regresó en forma más leve y lo fui a buscar pero ya se había ido a China a unos cursos.

En Morelia, y desde hace varios años, el Dr. Covarrubias me está atendiendo; acudo a él cuando lo necesito, que es muy poco, más bien lo veo por otras afecciones y como amigo.

¿Por qué les cuento esto que es de mi vida privada? Muchas veces niños pequeños sufren de asma y los papás no están enterados; se confunden y se piensa que la falta de buena respiración se debe al resfrío o congestión bronquial. Poco se sabe de esta enfermedad pero quienes la padecemos sabemos lo mal que uno se siente. Mis chochitos están haciendo su trabajo y poco a poco me reincorporo a mi vida normal.