Uriangato, Gto. El Padre José Estanislao Martínez Martínez nació en Uriangato en 1942. Unos meses antes de que él naciera murió su padre así que su mamá, Amalia, fue su sostén con el apoyo natural de la familia. Durante la secundaria decidió irse al seminario agustino en Guadalajara y mostró cualidades para el estudio. Sus superiores decidieron enviarlo a Roma, en 1963, para continuar sus estudios. Tres años después recibe el grado de bachiller en Teología.

Regresa a México y lo colocan como docente. Aunque realizó este trabajo con eficiencia, sus inclinaciones de constructor se manifestaron aunque no las pudo poner en práctica. Su trabajo pastoral lo llevó a varias parroquias de Estados Unidos pero su corazón y afanes se centraban en nuestra región. Y a mediados de los años 80 fue enviado a Moroleón donde hizo entrañables amistades. Su carácter, de tono muy campechano, le permitía conectarse fácilmente con casi todas las personas de diferentes niveles sociales y culturales.

A principios de los 90’s fue enviado a Uriangato y su visión de constructor se manifestó plenamente en un proyecto inicial que cambió cualitativamente la imagen urbana de su ciudad natal: remodeló y amplió el atrio de la iglesia de San Miguel en pleno centro de la ciudad. Hoy, ese el atrio es un gran espacio abierto con su complemento estético, la portalería.

Conversando con sus colegas sacerdotes y amigos, después de una celebración de la fiesta de San Miguel, tocaron el punto de las necesidades del municipio. El Padre José y sus amigos consideraron que era prioritaria una escuela preparatoria. Sólo que no tenían ni recursos, ni proyecto, ni terreno… Con su típico entusiasmo y ganas de vencer dijo: “le entro, si me ayudan”. El provincial, P. Nicolás Gómez, se comprometió y consiguió un apoyo inicial.

A partir de allí se multiplicaron los esfuerzos del Padre José y, al visitar a sus innumerables amigos, la súplica era la misma: “ayúdame para la prepa”. Casi nadie se rehusaba. Semana a semana había que pagar la raya y los materiales. Organizó muchas rifas y el proyecto iba tomando forma pues un señor donó el terreno necesario en el momento justo. Esta cadena de actos providenciales culminó en la Preparatoria del Sur y luego en la secundaria Gregorio Mendel.

Aunque el nivel de su voz era alto, el tono amistoso y humorístico que usaba el Padre José le permitió iniciar y concluir sus proyectos. En un breve intervalo en Salamanca comenzó otro proyecto para salvaguardar el tesoro pictórico de ese convento; sus amigos le dan ahora continuidad.

Finalmente, un infarto fulminante lo llevó al encuentro con Dios el pasado 3 de junio en Morelia, Mich. Muchos alumnos, maestros y cientos de amigos lo acompañaron es ese último adiós pero su presencia permanecerá.