Por Lic. Francisco Arriaga

Ya iniciaron las sesiones del premio “Fondo para las letras guanajuatenses 2016” en las ciudades de León y Guanajuato capital, donde un grupo de personas seleccionadas por autoridades culturales del estado, son preparadas en seminarios para poder publicar obra literaria en los géneros de poesía, cuento, novela y teatro.

Es un placer formar parte de dicho grupo y un gusto enorme compartir con jóvenes talentos de nuestra región. Quien esto escribe, tiene el gusto de haber asistido ya al seminario en el género de cuento y en esta edición va por poesía.

El “Fondo para las letras guanajuatenses” viene a sustituir los premios nacionales de poesía “Efraín Huerta”, de cuento “Efrén Hernández” y de novela “Jorge Ibargüengoitia” además de agregar el género de teatro para este año, lo que significa un triunfo para el arte en nuestro estado. A dicho certamen, puede acudir cualquier escritor de cualquier nacionalidad, pero que viva en el estado de Guanajuato. Para participar hay que enviar una muestra de la obra que se tiene, es decir, que ya sea una obra elaborada casi en su totalidad y que para ser publicada baste un tallereo.

En cada género se elige cierta cantidad de autores. Recuerdo que el año pasado en cuento éramos trece, número mágico que este año se repite en poesía. El compromiso del Instituto Estatal de la Cultura es promover la publicación de, al menos, una obra de cada género, por lo que estamos hablando de que se publica porque se publica, no es como en años anteriores donde se publicaba solamente una obra por género y podía ser declarado desierto dicho certamen. Hoy ya están publicadas dos obras de poesía y dos de cuento y están en el horno otras tantas.

Para este 2016, año de la convocatoria, hubo agradables resultados para algunos, como es el caso de nuestra región sur, paso a enumerar a los que conozco.

Ignacio Alejandro Villagómez Luviano, licenciado en derecho, de 34 años de edad es un uriangatense que fue seleccionado en la categoría de novela. A decir de uno de sus mentores, Baltazar Aguirre, “la narrativa de Alex es cruda y realista, envuelta en un escenario fantástico, donde los personajes que maneja son tan cotidianos que intimidan, tiene una clara influencia de novela negra. Maneja un ritmo muy visual, a veces imita el movimiento de una cámara al filmar y otras, como una viñeta de un cómic”

Frine Figueroa, de Moroleón, es una de las nuevas escritoras, en el sentido de darse a conocer. Por lo demás sí es muy joven, con 19 años fue seleccionada para participar en el género de novela, con una propuesta muy ad hoc a la época, escenarios apocalípticos, personajes del fin del mundo (diría Murakami) y situaciones que duelen en la médula al lector. Su estilo es de novela juvenil y es una magnífica oportunidad para sobresalir en este mundo literario.

Gilberto Jesús García García es el moroleonés más joven de los elegidos con 19 añitos y es un estudiante de Letras en la universidad de Guanajuato, entrando a su generación como uno de los mejores cinco postulantes a la carrera. Su propuesta es una especie de homenaje a Juan Rulfo (la obra, precisamente, la tituló “Rulfo”) y, por otro lado, aunque sigue la tradición de relato costumbrista, renueva el género con situaciones propias del romanticismo y le da su toque personal, un ser de a pie, más que de fantasía.

Uno de los veteranos en las letras decía “será mi último intento” y pegó, Baltazar Aguirre Zamora, también de Moroleón, es de los que nos dedicamos a promover el gusto por las letras. En su cuenta de Facebook manifestaba que era su último empujón, cosa falsa, todos los escritores gustamos de decir que ya-pa-qué mejor-me-dedico-a-otra-cosa. Pero ganó, fue seleccionado y su poemario “Santo remedio” está en revisión y promete.

Y por último su servidor, que, como decía, es mi segundo año. En el 2015 seleccionaron mi antología de cuento y este año voy con el poemario “Datura Ferox” nombre científico de una de las variedades de toloache, lo que ya da una idea de a dónde va la obra.

En fin, todo esto, como dije, se llena de nombre de tutores como Eusebio Ruvalcaba, José Luis Bobadilla, Marcial Fernández y muchos otros editores y escritores que al finalizar las tutorías promueven las publicaciones que verán en próximos meses las librerías y como dice el título es por puro gusto a la literatura, ya que los participantes, aunque ganadores, nos toca poner algunos gastos de nuestra bolsa, transporte y tiempo, otros sí los solventa el Instituto Estatal de la Cultura y se agradece, pero reitero, aquí se gasta y lo hacemos por puro gusto.