Por Beatriz García Flandes
Especialista en Nutrición Vegetal

Los alimentos crudos deben formar al menos el 70% de nuestra alimentación diaria. Estos deben ser frutas, verduras, nueces y semillas que no hayan pasado por procesos de calor mayor a 42 C. Dos de los componentes más importantes para nuestra salud se pierden cuando rebasan dicha temperatura. Estos son la vitamina C y las enzimas.

La vitamina C es responsable de fortalecer el sistema inmunológico que cuando está en óptimas condiciones es capaz de prevenir y combatir cualquier enfermedad. Las enzimas son responsables de que los procesos celulares ocurran a la velocidad necesaria, por lo que sin ellas nuestras células no funcionarían.

Una forma fácil de consumir una gran cantidad de alimentos crudos durante el día es incorporar al menos una porción en cada comida, por ejemplo unas rebanadas de jitomate o aguacate, un puñado de germinado, fruta fresca, un puño de nueces o semillas activadas. Otra forma de hacerlo es que el desayuno sea totalmente crudo como un jugo o licuado verde; al hacerlo estás ya cubriendo al menos el 30%. Además el desayuno es el momento en el que el cuerpo mejor absorbe y aprovecha los nutrientes.