“Que alguien me explique: ¿Por qué mi abuelita tiene que subir y bajar dos pisos para cruzar la calle?” Bicitekas

Los puentes peatonales se construyen sobre la injusta y antidemocrática premisa de que quienes van en automóvil son más importantes que los que se mueven a pie. Por esta perversa premisa de nuestros urbanistas, alentados por el modelo norteamericano e impuesto por el poder y los intereses del trinomio: petróleo-automóvil-infraestructura vial, o simplemente por ignorancia, ellos se han dedicado durante los últimos 80 años a destruir las ciudades apostando por la movilidad motorizada, relegando a la categoría de inexistentes, invisibles o de tercera a quienes se mueven a pie.

Como automovilistas nos damos cuenta, cuando nos bajamos de nuestro carrito y comenzamos a caminar por las angostas, abarrotadas y accidentadas banquetas y nos tenemos que rifar la vida para cruzar la calle.

Los puentes peatonales son feos, antidemocráticos, discriminatorios, poco utilizados y fuera de lugar; son solo un paliativo ya que no reducen los atropellamientos ni mejoran la seguridad peatonal: En la Ciudad de México, el 27% de los atropellamientos ocurren a una distancia de 300 mts. de un puente peatonal y cuando vemos a los peatones tirados en el asfalto, en un chorro de sangre, los culpamos: “qué tontos, si hubiera cruzado por el puente, no los habríamos matado”.

El flamante eco-bulevar entre León y los Pueblos del Rincón ya empieza a cobrar su cuota de accidentes, tiene una longitud de 15 kilómetros y cuenta con 3 pasos peatonales, lo cual significa que, si quieres cruzar sus 6 carriles, necesitarías recorrer en promedio 2 kilómetros para cruzarlo y otros dos para llegar a tu destino!

Recientemente, veintiséis organizaciones de la sociedad civil, inspiradas en la Carta Europea de los derechos del Peatón, firmaron en la Ciudad de México la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, un documento que pretende exigirle a las autoridades construir una ciudad distinta con un compromiso público ético en donde no se privilegie a los automovilistas. En su apartado 7 menciona: “Los puentes o túneles peatonales son infraestructura para el automóvil y a la medida de éste, ya que le facilita su flujo continuo e impone un esfuerzo adicional a los peatones; no es infraestructura para las personas ni a escala de las personas.

En vías semaforizadas en zona urbana, los cruces peatonales a desnivel son inaceptables y nadie debe ser juzgado ni discriminado por evitar o rechazar su uso, y buscar opciones de cruce a nivel. La ciudad tiene obligación de ofrecer al peatón alternativas seguras para el cruce de calles a nivel. Únicamente para cruzar vías rápidas de acceso controlado será tolerable tener pasos a desnivel, con elevador, cuyo costo es mínimo en proporción al costo de la infraestructura que se está librando. La ciudad debe dotar alternativas seguras para cruzar las calles a nivel”.
En calles de baja velocidad es totalmente factible implementar una intersección segura con un paso a nivel para los peatones, son mucho más baratos que los semáforos y los puentes peatonales.

A los automovilistas nos toma un segundo accionar los 3 músculos que se requieren para mover el pie unos cuantos centímetros y pisar el pedal del freno, mientras cientos de personas tienen que recorrer 80 escalones o transitar otros 400 metros sobre una rampa solo para pasar al otro lado de la calle.

Ya es tiempo de que nuestras autoridades entiendan que el peatón es primero, y que miles de muertes y accidentes son evitables si se comienzan a redistribuir las vías públicas de nuestras ciudades de una forma más equitativa.

Por Ing. Javier Hinojosa
Consejero del Iplaneg