Por Jaime Díaz Albor
Consultor

Nuestros municipios, ubicados al sur del Estado de Guanajuato, comparten la característica de haber sido fundados con la premisa de tener cerca una fuente permanente de agua para sus actividades productivas y para consumo humano. Por experiencia sabemos que estas fuentes de suministro hay ocasiones en que se comportan de manera “anormal”, y han sido causa de inundaciones.

Todos los desastres son producto de dos factores, el primero, un peligro, es decir, algo inherente o una propiedad intrínseca de las condiciones existentes que, cuando se conjuga con un acto inseguro, tenemos como resultado el accidente o incidente. Por ejemplo, en el cauce de un río, o un embalse de agua, el peligro es la gran cantidad de agua que puede almacenar o conducir y que en un momento dado podría desbordarse; si esto lo conjugamos con el acto inseguro de habitar los márgenes de estos cauces o embalses en temporadas de secas, o tiramos basura que va a reducir este cauce o embalse, o simplemente no apoyamos en la limpieza y mantenimiento de este cauce o embalse, el resultado será el desborde del mismo, o la inundación de nuestra vivienda.

Afortunadamente, las lluvias llegan cada año para hacer crecer los cultivos, filtrarse a los pozos y mantos freáticos, y llegan como parte de las bandas nubosas que traen los huracanes y ciclones en ambos océanos, y somos privilegiados al ubicarnos geográficamente entre los dos trópicos, justo donde hay mayor humedad en el globo terráqueo, y cada temporada, la humedad se condensa y empiezan a formarse los huracanes o ciclones.

Esta temporada, los pronósticos indican que nos veremos afectados por el ENOS (El Niño Oscilación del Sur), fenómeno que se asocia a un aumento de tempertura en la superficie del mar y por consiguiente, un aumento en la actividad ciclónica. Lo anterior, nos indica un aumento de actividad lluviosa con respecto al promedio histórico, y en este año en particular, hemos podido observar como la actividad lluviosa se adelantó en fechas, ya no se esperó a arrancar, como decía mi abuelo, a que diera el banderazo el día de San Juan.

Los pronósticos del Servicio Meteorológico Nacional en conjunto con investigadores y universidades norteamericanas nos indican que esta temporada, para el Océano Pacífico, estamos esperando 19 ciclones tropicales, de los cuales 8 serían tormentas tropicales, 7 serían huracanes categoría 1 y 2, y 4 más serían categorías 3, 4 o 5 (los más violentos en sus vientos y humedad). Para el Oceáno Atlántico, se esperan 7 ciclones, de los cuales 4 serían tormentas tropicales y 3 serían huracanes.

Difícilmente podemos planear un operativo o medidas temporales que eviten al 100% los daños de nuestra propiedad o nuestros bienes; sin embargo, hay algunos consejos de los expertos para mitigar el riesgo de inundación: estar atentos a los pronósticos de las autoridades en la materia, tener una provisión de víveres, tener bien empacados y en un lugar común los papeles importantes en caso de que necesitemos evacuar el área, mantener limpio nuestro frente de la casa para evitar “taponamientos” al sistema de alcantarillado, si vamos a adquirir un terreno, revisar con las autoridades si no se encuentra en lugar peligroso, no usar el excusado como basurero y, sobre todo, en base a la experiencia que tenemos a lo largo de los años de vivir en nuestras viviendas, aprovisionarnos con alguna solución temporal para estas fechas como puede ser: costalera de material para poner fuera de nuestra casa, o algun sistema que bloquee el agua y evite que se regrese y entre por nuestras coladeras como lo son las válvulas “check”.
En estos tiempos la información es vital y con la tecnología en nuestras manos (literalmente), podemos estar atentos a las medidas preventivas o reactivas necesarias para evitar el daño a nuestras familias, nuestros bienes o el entorno.

Saludos y hasta la siguiente… Si desean contactarme, no duden en seguirme en twitter@jaime_consultor o en el correo j.diazalbor@ccsap.com.mx