
Las respuestas enviadas por EEUU y la OTAN al Kremlin están ahora en el escritorio de Vladimir Putin, que analizará en su momento. No es probable que esta expectativa tranquilice a los analistas políticos y estrategas militares que observan lo que sucede en la frontera entre Rusia y Ucrania, y los signos de interrogación aún no han sido respondidos satisfactoriamente y, por otro lado, tranquilizadores.