Inicio Salud ¿Es el FOMO la razón que empuja a nuestros adolescentes a tomar...

¿Es el FOMO la razón que empuja a nuestros adolescentes a tomar riesgos, a volverse agresivos?

115
0

Los padres me trajeron a un joven de 16 años: el estudiante había sido reprendido en la escuela después de haber sido sorprendido faltando a una clase y fumando con sus amigos. Además, los padres estaban preocupados porque el adolescente iba a fiestas y volvía a casa tarde, a menudo borracho. Esta persona también había mentido a sus padres sobre el encuentro con un viejo amigo, en lugar de ir a una cita con alguien con quien había estado hablando por Internet.

Los informes sobre este tipo de comportamientos de riesgo son cada vez más habituales entre los adolescentes, ya sea por relacionarse con desconocidos o por colgar fotos privadas en Internet, por el abuso de sustancias, por el absentismo escolar, por conducir siendo menor de edad, etc. Y aunque estos comportamientos pueden atribuirse a una exploración adolescente «inofensiva», es importante que seamos conscientes del impacto que estas acciones pueden tener en nuestra salud y bienestar a corto y largo plazo.

El riesgo para nuestra seguridad física y la de los demás es evidente. Pero al mismo tiempo, estas acciones pueden tener un impacto de 360 grados en nuestras vidas. Participar en estos comportamientos puede tener un impacto negativo en la autoestima y provocar sentimientos de culpa, arrepentimiento o ansiedad. También puede conducir a una pendiente resbaladiza con una mayor implicación en comportamientos más arriesgados. Puede repercutir en nuestro rendimiento académico, así como afectar negativamente a las relaciones con amigos y familiares.

Teniendo en cuenta las claras repercusiones que pueden tener estas acciones, ¿por qué los adolescentes siguen optando por participar en estas actividades que tienen un alto riesgo de consecuencias perjudiciales? Hay una serie de factores personales y sociales en juego. A nivel personal, los individuos pueden participar en estas acciones como medio de exploración, para saciar su curiosidad o buscar emociones. Pueden albergar una ilusión de invulnerabilidad, pensando que mientras otros pueden experimentar consecuencias negativas, ellos mismos no lo harían. Al mismo tiempo, esta edad puede traer consigo el deseo de rebelarse contra las normas paternas y sociales. Estas actividades suelen utilizarse como formas inadaptadas de hacer frente a la presión, la soledad o el estrés.

Leer:  Controle los niveles bajos de azúcar en sangre con la "Regla del 15

Cuando hablamos de cognición social, los niños están más influenciados por lo que ven y oyen a su alrededor: la exposición a los medios de comunicación que glorifican esos comportamientos desempeña un papel importante, al igual que la observación de otros modelos de conducta como los miembros de la familia, los mayores y los amigos.

A medida que los compañeros adquieren mayor importancia, los adolescentes experimentan una fuerte necesidad de encajar y pertenecer. Esta necesidad de adaptarse se ha acentuado aún más debido a la influencia de las redes sociales, en las que los adolescentes están expuestos a las vidas perfectamente curadas de otros, y a menudo se encuentran comparándolas con las suyas. Entonces se lanzan a conseguir lo que no tienen. El término «fomo» (miedo a perderse algo), que ni siquiera existía cuando yo estudiaba psiquiatría, se ha hecho más presente que nunca: en un mundo en el que los amigos son sustituidos por seguidores, conseguir likes en nuestras publicaciones se ha convertido en una de las fuentes más importantes de validación y autoestima.

Para hacer frente a estos comportamientos de riesgo es necesario un enfoque múltiple, que empieza por la autoconciencia. Cuanto más conscientes seamos de lo que nos gusta y lo que no nos gusta, de nuestros puntos fuertes y débiles, y de nuestras prioridades y valores, menos probable será que nos encontremos en este carro de la conformidad. Al mismo tiempo, es importante evaluar los pros y los contras de nuestras acciones y decisiones de forma racional. Adoptar un enfoque a largo plazo en lugar de a corto plazo. Reunir información precisa y reconocer que el primer resultado de la búsqueda en nuestro navegador no tiene por qué ser científicamente válido.

Leer:  Diabéticos, aquí tenéis algunas opciones de desayunos saludables

La comunicación asertiva también es clave para no caer en la presión de los compañeros. La asertividad no es lo mismo que la agresividad: es una forma de comunicar tus necesidades y sentimientos respetando los derechos de los demás. Y recuerda que está bien decir «no» a un amigo; si no puede respetar tu decisión, probablemente no sea el mejor amigo que puedas tener. Encuentra formas más seguras y saludables de afrontar los factores de estrés: habla con tus amigos y familiares, practica deportes y actividades extraescolares y mantén un estilo de vida saludable. Si te encuentras con problemas, no tengas miedo de pedir ayuda a una fuente de confianza.

Además de nuestra responsabilidad individual, también tenemos un papel colectivo que desempeñar. Debemos reconocer que cada uno de nosotros, ya sea como padre, educador, personalidad de los medios de comunicación, médico o amigo, es un modelo a seguir. Es hora de que todos asumamos nuestra responsabilidad: nuestros actos tienen consecuencias, no sólo para nosotros mismos, sino también para los que nos rodean.